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¿Referendo anticorrupción o campaña?

La Alianza Verde, en cabeza de la senadora Claudia López, inició en febrero un proceso de recolección de firmas para llamar a un referendo que en teoría se muestra como la solución a la corrupción; lo que debemos preguntarnos antes de asumir el altísimo costo que tienen este tipo de consultas populares, es si esta es una iniciativa altruista o es tan solo una plataforma que busca posicionar su imagen, de cara a la campaña presidencial.

Si se revisan cuidadosamente las preguntas que se plantearán en el hipotético referendo anticorrupción, salvo aquella sobre disminuir el salario de los congresistas, en su mayoría están resueltas en el ordenamiento jurídico colombiano, por lo que esta consulta a mi juicio no resuelve nada; lo único es que logra mantener vigente a Claudia López quien a toda costa y escándalo posible genera adhesión a su imagen, a costa de incautos que aún creen que esa es la vía para darle solución a una problemática tan arraigada en el establecimiento del país.

Sus propuestas carecen de sustento o evidencia que demuestre que son medidas útiles y necesarias para que Colombia salga del fango de la corrupción. Que a los congresistas les reduzcan el salario no hace la diferencia presupuestalmente, ni es prenda de garantía sobre que no se incurra en actos de corrupción como los que estamos viendo día a día. Lo que si lo haría sería eliminar la capacidad nominativa del Congreso de la República, pues en este escenario es donde se reparte la famosa “mermelada” y a cambio de votos se organizan presupuestos; sin embargo, los cambios en las financiaciones de las campañas y la capacidad nominativa del Congreso de la República son propuestas ausentes en el referendo promovido por la senadora López.

Pretender que el presupuesto sea organizado y priorizado en audiencias públicas es retroceder a la democracia de la antigua Roma, lo que haría no solo obsoleto el modelo propuesto, sino que la velocidad de la inversión pública sería la de una tortuga y un mandatario, sea nacional o distrital, necesitaría más de cuatro años para ejecutar su presupuesto. En cuanto a la contratación directa, el riesgo de corrupción de este tipo contractual no se elimina con la utilización de pliegos, algo que Colombia Compra Eficiente viene implementando desde hace algún tiempo sin éxito: los aspectos técnicos y los requisitos jurídicos o financieros exigidos son la clave en cualquier proceso contractual público y donde los contratistas y sus funcionarios aliados aprovechan la oportunidad para confeccionar ciertos aspectos que los favorecen. Es más favorable la rotación constante de los comités de estudios previos y los evaluadores, de manera que sea mucho más complejo para los contratistas encontrar cómplices al interior de la entidad.

Es absolutamente obvio que este referendo no ofrece solución práctica para acabar, o por lo menos luchar contra, la corrupción, de lo que se concluye sin mayor esfuerzo que, ante tan vacías propuestas, lo único que se quiere es aprovechar y medirse de cara a las justas presidenciales del próximo año, pues es aún más claro que la senadora López está en campaña camuflada con su referendo «altruista y desinteresado».

Por estas y otras razones más, estimado lector, no se deje engañar por la «beligerancia» de la senadora Claudia López, pues solo busca rating; su estilo hoy me recuerda las épocas de Petro como senador, con ella vamos por el mismo camino.