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Coljuegos: un bolsillo roto

Por estos días el Congreso de la República está empezando las discusiones sobre la reforma tributaria que presentó el Gobierno de Juan Manuel Santos en cabeza de su Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas. Dicha reforma busca a toda costa aumentar el recaudo de fondos que requiere Colombia para cubrir el déficit fiscal que año a año crece, sin pensar que parte de su solución de caja la tiene al frente de sus narices. 

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Mucho se ha dicho en el país sobre el enorme hueco que ha creado la corrupción y la ineficiencia de las entidades que ejercen recaudo, entre ellas Coljuegos. Esta semana, la Representante a la Cámara por Bogotá Olga Lucía Velásquez denunció ante el Congreso la gran contribución a la falta de recursos para el sistema de salud de los colombianos, que se calcula que cerca de medio billón de pesos se pierden anualmente por lo que ingenuamente quiero denominar ineficiencia en las políticas de control de los juegos de suerte y azar en el país, dinero que nadie sabe en dónde está. 

No puede ser posible que a hoy no haya sido expedida la nueva regulación para juegos como los bingos o las apuestas por internet, solo por este hecho se han dejado de percibir cerca de $12.240 millones  anuales. Coljuegos se hace el de la vista gorda y deja de lado que su inactividad está generando anualmente pérdidas para el sector de la salud que por más reformas tributarias que se realicen, no podremos cubrir la ausencia de estos recursos.

Este medio billón y otros miles de millones de pesos que se pierden por no ejercer el debido control en los juegos ilegales, los terminaremos pagando todos los colombianos vía reforma tributaria, sin que este Gobierno abra los ojos a soluciones más de fondo que meterle la mano al bolsillo a sus ciudadanos. La verdadera reforma que requiere este país se basa en el rediseño de las políticas públicas de lucha en contra de la corrupción, debe aprovecharse que estamos estrenando Fiscal General de la Nación para que se genere una verdadera política criminal a largo plazo para acabar con esta práctica tan común y normalizada en Colombia. 

Con ineficiencias como las de Coljuegos no podemos ser permisivos, ante la denuncia de la Representante Velásquez el director de esa entidad debe retirarse por incapaz y el Gobierno tomar medidas serias para poner en cintura a quienes ejercen ilegalmente la actividad, pues con esto están defraudando al país por no generar las contribuciones que su actividad los obliga, siendo la entidad que los “vigila”, cómplice silencioso de la defraudación al país. 

La solución es sencilla: se debe poner un parche a este bolsillo roto en que se ha convertido Coljuegos, así como se debe responsabilizar fiscal, penal y disciplinariamente a quienes desde la dirección de esa entidad han permitido que estos recursos dejen de entrar al país. Debemos exigirle al Gobierno que así como quiere generar nuevos ingresos por intermedio de esta reforma tributaria, se fije en la olla de corrupción que está en su Gobierno para no solo esperar a que paguemos sin auditar la mala gestión de algunos directivos de entidades que por su irresponsabilidad nos está costando la no despreciable suma de medio billón de pesos anuales y contando. 

Sí, estimado lector: esta voz de protesta no debe ser solo mía, a usted también le están robando los recursos de la salud, así que cuando le llegue la hora de pagar impuestos no se queje, por el contrario piense si cuando tuvo la oportunidad generar un cambio -por ejemplo con su voto- lo hizo, o cuando hubo denuncias por corrupción exigió no solo responsables en el desfalco de turno y se manifestó más allá de las redes sociales, o si simplemente se quedó callado en su cómodo sillón mientras miles de colombianos viven diariamente sus últimos minutos dando el paseo de la muerte y en Coljuegos se van por el bolsillo roto medio billón de pesos que podrían salvar esas y muchas otras vidas.