Analistas

¿Sin Stem no hay Paraíso?

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Germán Eduardo Vargas

Abogadas de la Nacional y la Javeriana, la Consejera para la Equidad de la Mujer (Gallo) y la Vicepresidenta (Ramírez), paradójicamente abanderan el STEMinismo matoneando a las psicólogas y sociólogas de un país pobre, deprimido y en conflicto.

«Do-losa», la economía prometía una sinfonía compuesta por célebres autores, legisladores y gobernantes, que perfeccionaban su cadencia y métrica; tras la estridente recesión neoliberal, la imprevisión reeditó la moda del Jazz. «Re-currente», Fitzgerald utilizó esa melodía como recurso literario, e inspiró la Curva del Gran Gatsby, que relaciona la desigualdad y el estancamiento social: nuestra Dura realidad necesita humanizar su escala de valores, y apreciar el género de los talentos Suaves.

«Mi-entras» eso sucede, la Metodología de Sistemas Suaves contribuye a distinguir y disolver problemas no estructurados, como el futuro del trabajo, usando como poder algo que denomino “súper-visión” (Weltanschauung).

«Fa-ntasías» o fantasmas, entre la ilusión de control y la crisis de identidad vocacional (Dream Jobs? Teenagers’ Career Aspirations and the Future of Work”. OECD, 2019), los adolescentes prefieren carreras en alto riesgo de sustitución, mientras la bola de cristal institucional revive explicaciones tranquilizantes (Jobs of Tomorrow: Mapping Opportunity in the New Economy, 2020).

«Sol-feando», suaviza la verdad: además de dominar las modernas Hard (STEM), la automatización entrevé las ‘Softies’. «La-tente», ese dogma sólo reconoce sus propias necesidades y perspectivas; por eso necesitamos desarrollar sentido de empatía y competencias ciudadanas, antes que científicas, y diseñar sociedades (antes que dispositivos) con sentido de armonía.

«Si», sobran solistas y falta humildad para bajar el ritmo al cambio que impulsamos; hagamos una pausa hasta acordar, coordinar y garantizar lo fundamental: la dignidad humana y la equidad social, poniéndonos al día con nuestro estado de evolución biológico y tecnológico.

Vice, esa debería ser su promesa para honrar el Día Femenino en STEM (11/2). No coaccione la elección de carrera, etiquetando como «perdedoras» a quienes sintonicen sus primores y propósitos en otra frecuencia, pues la falta de coherencia (no sólo pertinencia) vocacional penaliza.

Obligarlas, es una forma de violación; e invitarlas a hacerlo por dinero, parece «proxen-ético» o acoso. Además, STEM está sobrevalorado y no garantiza éxito (Field of study mismatch and overqualification. Journal of Labor Economics, 2017), pues la precarización laboral se normalizó; recuerde que, pese a ser profesional, ganó su primer salario modelando.

No obstante su intervención y estandarización son propias de la Urss, aún puede aprender (The end of history illusion. Science, 2013) sobre «modelos» de liberalismo igualitario: actualice su sistema operativo, pues el futuro es renacimiento.

Proponga que la Universidad sea pública, universal y gratuita; no abra Programas de Ciencias Infusas, con la Ministra de CT+I; y no confunda Silicona y Valle de Aburrá, con las empresas de Silicon Valley que nacen en garajes: aquellos que implantan títulos STEM de pobre calidad, mientras los acreditados por las mejores universidades corrompen la Ciencia (lucrativa) e Ingeniería (financiera).

Le sugiero leer Rojo y Negro (Stendhal).

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