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10 características del liderazgo del Papa

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Desde la Plaza de la Revolución en la Habana hasta el Congreso americano, el Papa fue ovacionado. Comunistas, capitalistas, demócratas y republicanos, por fin, coincidieron en algo. Pero, ¿qué es lo que hace que este hombre logre inspirar así? Estas son las diez características de liderazgo de Francisco.

Primera: usar fuerza, no agresividad. Un líder logra cambios siendo fuerte en sus posiciones lo cual no puede confundirse con la imposición y la intimidación. Debe convencer con argumentos. Francisco es el ejemplo perfecto: no grita, no agrede y parece un oso de peluche; sin embargo, ha enfrentado a las mafias más poderosas, enquistadas en la Iglesia por siglos.

Segunda: ser irruptor y tomar riesgos. No se trata de cambiar las cosas por cambiarlas. Un líder identifica los puntos de mejora, rompe las estructuras que no funcionan y reinventa la organización; es decir, asume riesgos. El Papa lo ha hecho al cambiar la política de la Iglesia frente a las finanzas del Vaticano, los gais y la pederastia.

Tercera: saber que no se puede solo. Siempre se necesitan otras personas para lograr el cambio. Un líder sin equipo, por definición, no es líder. Por ejemplo, en el caso de la encíclica sobre el ambiente, el Papa conformó un grupo de expertos para que le ayudaran a sentar su posición sobre el tema.

Cuarta: tener clara la misión de su organización. Francisco personifica la misión de la Iglesia católica que consiste en ayudar a los más necesitados; la transmite y la vive de manera auténtica lo cual da credibilidad a su organización. 

Quinta: liderar a través del ejemplo. Predicar y no aplicar es común en el ser humano. La credibilidad se pierde por decir algo y actuar de otra manera. El Papa escogió el nombre de un santo que vivió en voto de pobreza; por ende no puede usar, por ejemplo, zapatos rojos marca Prada -como lo hizo Benedicto XVI-. Ser consecuente ha catapultado su liderazgo. 

Sexta: ser humilde y auténtico. La falsa modestia se detecta de manera inmediata. Un líder debe asumir que no lo sabe todo y que por bien que le vaya no es superior a los demás. Si lo interioriza, lo puede transmitir sin pretensiones, tal como lo hace el Papa. 

Séptima: no liderar desde el escritorio. El Papa ha dicho que los sacerdotes no deben predicar solo desde el púlpito; deben ir a sus comunidades para ayudar a los más necesitados sin importar el credo. Francisco siempre lo ha hecho con lo cual ha logrado incluso inspirar a millones de personas que ni siquiera son católicos.  

Octava: escuchar puntos de vista. El Papa ha involucrado en su equipo a personas con visiones muy diferentes como George Pell, un conservador que ahora lidera las reformas financieras de la Iglesia. Un líder seguro de sí mismo tiene la capacidad de oír críticas, aceptarlas o rechazarlas objetivamente. 

Novena: estar cerca de todos los que dirige. Un líder en su torre, alejado de sus seguidores, se desconecta de lo que quiere lograr. El Papa, a pesar múltiples compromisos, suele llamar personalmente a ciudadanos necesitados que le escriben cartas. 

Décima: ser justo. En su discurso ante el Congreso de los Estados Unidos, Bergoglio habló de lo que él denomina la “regla de oro”: haz a otros lo que quisieras que te hicieran a ti. Siempre se debe actuar con justicia pues lo contrario disminuye el liderazgo de manera exponencial. 

Nadie llegará a equiparar a este gran hombre pero podemos empezar.

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