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Las fiducias: más fáciles de comprender de lo que parecen

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Si bien las fiduciarias son el segundo actor más importante del sistema financiero al administrar bienes por más de $270 billones, sus productos están aún muy alejados de los colombianos, debido al desconocimiento existente sobre sus beneficios, ventajas y capacidad para facilitar la vida y los negocios de quienes los utilizan.

En términos prácticos, la fiducia es un vehículo jurídico administrado únicamente por las compañías fiduciarias, que sirve para cumplir una finalidad que quiere el cliente.  

Por ejemplo, si una persona tiene un capital y quiere evitar los desplazamientos al banco a hacer renovaciones de su CDT o a valorar cuál es el comportamiento del precio de las acciones, lo que puede hacer es entregarle sus recursos a una fiduciaria para que mediante un fideicomiso invierta, le rinda cuentas, le pague intereses y lo mantenga actualizado. A esta herramienta se le conoce como Fideicomiso de Inversión. 

Dentro de las alternativas más comunes se encuentran también los Fideicomisos de Garantía e Inmobiliario. Este último es uno de los más usados debido a que la mayoría de los desarrollos inmobiliarios en el país se hacen a través de fiducia: el fideicomiso recibe el dinero y el lote de quienes participan en el proyecto y su finalidad es la construcción de un proyecto de casas, oficinas, etc, a través de un constructor.  

Los compradores le entregan los recursos a la fiduciaria con la certeza de que ésta solamente va a hacer entrega al constructor cuando haya licencia de construcción y el desarrollo del proyecto sea viable, lo que protege su dinero al tiempo que ayuda al constructor a garantizar los recursos que requiere para ser un éxito. 

Los Fideicomisos de Garantía son muy útiles para las empresas: en vez de hacer  una hipoteca constituyen un fideicomiso con bienes para garantizar uno o varios acreedores en primer grado y en igualdad de condiciones. 

Pero las alternativas son más amplias. Existen los fideicomisos familiares, donde los clientes en cambio de conformar una sociedad familiar, con los trámites que estas conllevan, hacen un fideicomiso, normalmente se constituyen con patrimonios superiores a los $4.000 millones.  

El rango de servicios de las fiduciarias es tan amplio que también hay fondos de pensiones voluntarias (para las personas que quieren proteger su vejez) con fondos de inversión que se pueden abrir desde montos cercanos a los $500.000. 

Uno de los grandes beneficios de los fideicomisos es la confidencialidad porque quien actúa es la fiduciaria y no el cliente. Por ejemplo, si un inversionista quiere comprar una finca en una zona de alto riesgo no debe preocuparse porque quien la adquiere es la fiduciaria y no la persona natural. 

Los fideicomisos además tienen un profesional, la fiduciaria, que se encarga de la administración de los bienes, vigilado por la Superintendencia Financiera de Colombia, y cuya misión es cumplir la finalidad de los contratos.  

Por todo lo anterior se puede decir claramente que los Fideicomisos facilitan los negocios y la vida.

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