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Lluís Bassets, analista político, y el profesor Timothy Garton Ash, analizan -por separado-en El País la política actual y la crítica situación internacional con el fin de frenar la escalada bélica y el deterioro democrático bajo los liderazgos de Donald Trump y Benjamín Netanyahu. Integrando sus ideas no es desacabellado pensar en un enfoque multilateral, inspirado en el modelo de integración europea, planteando la creación de consorcios regionales para gestionar recursos estratégicos como el uranio y el tráfico en el Estrecho de Ormuz.
Subrayan, además, la importancia crucial de las próximas elecciones parlamentarias en Israel y de mitad de mandato en Estados Unidos como una oportunidad para restaurar el equilibrio de poderes que permita reemplazar el unilateralismo destructivo por una cooperación internacional que garantice la estabilidad tanto en Oriente Próximo como en la democracia liberal estadounidense.
Bassets, inspirado en las ideas de Jean Monnet, resalta la idea de un Consorcio para Ormuz, análogo al que se dio con la Comunidad Europea del Carbón y del Acero en 1951, que unió las industrias de materias primas armamentísticas para evitar nuevas guerras en Europa. Con esta lógica, dos think tanks iraníes de Londres, proponen crear un consorcio regional para la gestión conjunta del Estrecho de Ormuz.
En ese sentido, el diplomático iraní Javad Zarif sugiere aplicar lo mismo para la industria atómica que, en 1957, dio origen a la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Así, una agencia común de los países de la región para enriquecer el uranio de uso civil resolvería, primero, la tensión fruto del doble rasero que, por un lado, autoriza el enriquecimiento a Arabia Saudí y, por el otro, se lo prohíbe a Irán; y segundo, podría ser la clave para que la tecnología no derive en armas atómicas.
Estas fórmulas cooperativas que seguirían la experiencia de la integración europea, pueden complementarse con una conferencia de paz y cooperación como la que se celebró hace medio siglo en Helsinki para rebajar la tensión de la guerra fría. Con este propósito ya están trabajando los presidentes de Finlandia y Alemania, Alexander Stubb y Frank-Walter Steinmeier.
No obstante, lo anterior puede sonar utópico mientras no se dé un punto de inflexión en Israel el 27 de octubre, y en Estados Unidos el 3 de noviembre. La derrota de Netanyahu facilitaría iniciativas como la del “reconocimiento recíproco y simultáneo” que propusieron Francia, Arabia Saudí e Indonesia en 2025 para superar el estancamiento de Oslo (1993).
Un reconocimiento recíproco y simultáneo por parte de 23 estados (15 occidentales que piden reconocer a Palestina y 8 que no han reconocido a Israel como Indonesia, Pakistán, Bangladesh, Malasia, Argelia, Irak, Kuwait y Líbano) superaría del todo el estancamiento de la fórmula de dos Estados que primero se centraba en la negociación entre Israel y la OLP y luego en el reconocimiento.
Así mismo, las elecciones legislativas de mitad de mandato en EE.UU. son claves no solo para empezar a enmendar el declive democrático más rápido de la historia, tal como lo señala el Instituto V-Dem, sino que recuperar el control de la Cámara de Representantes es el mínimo imprescindible para que el Congreso use sus poderes constitucionales de supervisión de fondos, investigue e inicie procesos contra los excesos de Trump.
Serán cuatro años durante los cuales todos los que estamos del otro lado de Petro, Cepeda y sus secuaces debemos apoyar al nuevo gobierno, sin divisiones ni cálculos políticos, para que le vaya bien
Hay algo que agradezco profundamente poder contar que, cuando todo se derrumba, los colombianos sabemos reconstruirnos