Colombia ha demostrado que puede navegar en medio de enormes dificultades en esta etapa de pandemia. El país no se amilana, se crece y corresponde hacer un análisis de la calidad de producción mental en la radio, la televisión y la prensa para medir cuál ha sido el impacto de la cuarentena en el ánimo de la gente.

El análisis de las dificultades, en los procesos económicos que han llevado a la crisis, como el reto de alimentar y mantener sana a toda la población y además el desafío de una estrategia empresarial que revitalice la economía. La economía debe ser más sólida, a través de procesos de renovación, innovación y liderazgo técnico y científico.

La ley de la vida no permite doblegarnos ante las dificultades. Por el contrario, tenemos que construir un frente común y buscar una agenda audaz e innovadora para el futuro. Es lo que representa la voz del pueblo con su sabiduría natural que le permite salir adelante de Las Guerras, de hecatombes, de los diluvios. Siempre el pueblo sale adelante.

Hay que impulsar la actividad económica y gremial porque se han perdido 5.400.000 empleos y llegaremos a la increíble cifra de 22% de desempleo en nuestro país. Por eso hay que dinamizar el aparato productivo y mover toda la maquinaria interna. Para volver nuestro país nuevamente productivo hay que seguir invirtiendo en construcción de infraestructura y en fortalecer su demanda. Lo explica Keynes el más influyente economista del siglo xx es necesaria rotación del dinero en toda la economía.

Tenemos que ser un país más efectivo, exportando, superando las talanqueras que nos impone el estigma del narcotráfico en la demanda de los productos colombianos que requieren de unos controles y una revisión constante y permanente que les quita competitividad en los mercados internacionales. También hay que definir nuevos productos exportables diferentes a los tradicionales de petróleo, carbón, flores que están estancados.

Nuestro espíritu debe empezar a construir el futuro que le vamos a dejar a nuestros hijos. Seremos juzgados por las futuras generaciones de cómo manejamos esta pandemia y como abordamos las nuevas exigencias del mundo. Hay que montar más plataformas de altas tecnologías con mayor rentabilidad y un retorno mucho más rápido.

Tendremos que manejar la huella psicológica de la pandemia y la parte emocional de nuestra gente porque quedamos llenos de temores y tenemos que establecer nuevos acuerdos que nos permiten hablar manera mucho más cercana al corazón de la gente y salgan fortalecidos.

Los empresarios tienen que enfrentar el riesgo de avanzar o desaparecer. Les quedaría el estigma de que se dejaron ganar por la pandemia que sus productos no supieron adaptarse a las exigencias de un nuevo mercado de gente que anda con tapa boca, y distancia social y que además aprendió a comprar por internet.

La mejor decisión es seguir nuestra intuición para tener las mejores soluciones creativas y dejar que las ideas fluyan a nuestra mente para que a través del tiempo que podemos ordenarlos, organizarlos y que puedan armarse entonces los equipos necesarios para que esas ideas que fluyen las podamos llevar a la realidad.

La reactivación económica no es fácil y que no será de un día para otro. Habrá una complejidad económica totalmente diferente con modelos muy representativos de una nueva manera de pensar producido durante este confinamiento y el miedo generalizado de la muerte que nos acecha cada vez más cerca y se volvió más común que nunca antes en la historia. Necesitamos “Un verdadero País de Guerreros”.