Analistas

Lo que siente San Andrés

El dolor y la tristeza de los sanandresanos por el fallo de La Haya se vieron reflejados en una emotiva ceremonia ecuménica celebrada frente al Coral Palace, el pasado viernes 30 de noviembre, día de San Andrés. 

 
En ese lugar, de cara al mar caribe, se evidenció una vez más, ese espíritu de unidad de los isleños que se sentían representados en las autoridades allí presentes.
 
El acto solemne estuvo a cargo de pastores bautistas y protestantes y sacerdotes católicos quienes elevaron plegarias al cielo mientras los coros de todas sus iglesias hicieron cánticos en los dos idiomas con los coros de todas las iglesias. Allí,  fue estrenado el himno “Beautiful San Andrés”. 
 
Mi impresión es que el alto grado de afectación de nuestro San Andrés es insuperable y el duelo que lo agobia, induce a la unidad.
 
 En la Asamblea Departamental, la gobernadora de San Andrés, Aury Guerrero y los diputados ratificaron su voluntad por “una respuesta  de amor y de defensa de la integridad del Archipiélago”.
 
Se escuchó ese sentir de que “el centralismo nos trata como si no supiéramos manejar nuestros asuntos, pero ha quedado demostrado que son ellos los que no saben manejar el país”.
 
Más de 1.500  pescadores se declararon seriamente afectados en la manera en cómo deberán afrontar  sus vidas de aquí en adelante. No se atreven a salir porque exponen sus equipos y su gente porque  aunque no hay postes que delimiten las zonas fronterizas, dicen, hay helicópteros nicaragüenses que invitan a no entrar en las áreas perdidas por Colombia. 
 
Para ellos, el fallo es indignante y catastrófico.  “Es como retroceder al inicio de nuestra historia”.  Se preguntan, entonces, a donde van a pescar ahora, ya que las zonas de pescas que quedaron disponibles no tienen la abundancia que tiene Luna Verde, parte de la zona perdida.
 
Los influyentes pastores de La Loma, portadores de una tradición raizal de más de cuatro siglos, me explicaron que ellos tienen una posesión documentada de la isla con censos que datan del año 1605. 
 
Recuerdan que se unieron a Colombia por su propia voluntad en el Congreso de Cúcuta cuando se redactó la Constitución de 1821. Toda esa historia documentada-asegura- no se tuvo en cuenta en la Corte de la Haya porque a la comunidad sanandresana no se le invitó a participar, no se le garantizó el derecho a la defensa, lo que -a su criterio- invalida el proceso. 
 
El consenso entre los isleños es que el Gobierno Nacional  utilizó una estrategia equivocada  al apostarle, únicamente,  a la defensa de la tierra y no del mar, estrategia contraria a la nicaragüense, a través de la cual pretende la ampliación de su zona marina, argumento centenario que no fue comprendido y mucho menos contrarrestado por Colombia.
 
Los pastores creen que el gobierno actúa como si no entendiera el sentir  de los sanadresanos y de la profundidad de los acontecimientos suscitados lo que pone en entre dicho su credibilidad. Y si a eso le adicionamos el anuncio de acatar el fallo y salir del pacto de Bogotá, se está dando mal ejemplo a la sociedad por ir en contra  del respeto a la justicia, suprema autoridad. 
 
Esta isla cree que el fallo jurídicamente tiene falencias y consecuencias que lo hacen inaplicable, pero eso hay que demostrarlo y tramitarlo. 
 
Lo que más ofende la dignidad de los isleños es que el Gobierno Nacional acate el fallo aceptando, solo, el derecho a la pesca. En este sentido se vislumbran problemas de derechos humanos.
 
Criticaron igualmente que ese mismo centralismo desdeñoso con su duelo, no acató el Voto Caribe sino que promovieron una mayor centralización con el manejo que les están dando a las regalías.
 
Se sienten como un pueblo sumergido en la pobreza y con un territorio mutilado. “Antes nos ufanábamos de tener una gran riqueza en nuestro territorio y ahora no tenemos ni siquiera territorio. Al contrario, Nicaragua ha anunciado que se siente más rico con lo nuestro. Ni Colombia ni Nicaragua han podido demostrar que San Andrés les pertenece.  Porque San Andrés es de los raizales”. 
 
Con afirmaciones como estas ratifican que tienen derecho a la autonomía, derecho a crear un Estado Asociado Autónomo, es decir, un nuevo espacio jurídico que les permita defenderse. 
 
Comprobé que los pastores y varios grupos de líderes impulsan los estudios jurídicos necesarios para buscar una solución. Analizan que cada país debe tener 200 millas de mar, las cuales, se le agotan a Colombia desde Cartagena hasta San Andrés y solo quedan 12 millas a San Andrés como Archipiélago. Si se convirtieran en un nuevo Estado Autónomo Asociado, a Colombia se les aplicaría la legislación de soberanía de los Estados Archipelágicos y así podrían reclamar la línea de base recta, mar territorial, zona económica  exclusiva y su correspondiente plataforma continental. En resumen, recuperarían su mar. 
 
Al regresar tengo claro que el único objetivo ahora es la recuperación del mar de San Andrés: su mar, su vida, su historia, que es, además Reserva de la Biósfera Mundial declarada por UNESCO.