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Economía: ¿Concentración o equidad?

El nobel de economía, Joseph Stiglitz, nos visitó y llamó nuevamente la atención sobre la tarea inconclusa de Colombia para vencer la desigualdad. Muchos estadistas solo se concentran en el crecimiento de la economía y pocos en el bienestar de la población más pobre, lo cual, aumenta las brechas sociales.

No basta con crecer, es absolutamente relevante la búsqueda de la equidad. Que la economía crezca, pero manteniendo un desempleo alto sencillamente incrementa la desigualdad y acumula la riqueza en la población más rica. Se produce un círculo vicioso contrario y descendente que lleva a tomar medidas de austeridad que intensifican el empobrecimiento porque finalmente no hay demanda agregada suficiente (gastos en bienes y servicios que los consumidores, las empresas y el Estado están dispuestos a comprar a un nivel de precios) para hacer crecer economía con equilibrio.

Es muy difícil salir de la crisis económica, imponiendo solo medidas de austeridad porque se empeora la economía. El desempleo es finalmente el resultado de la incapacidad del mercado para crear los puestos de trabajo necesarios, es su máximo error y la principal fuente de desigualdad. La economía no puede ser únicamente para beneficio de los de arriba porque si bien es una máquina maravillosa, solamente funciona para el aprovechamiento del 1 % más rico.

¿Es posible construir un mundo más justo, más equitativo, donde la gente no tenga temor de perder su vivienda o no contar con una jubilación, por ejemplo? La respuesta es que el Estado debe construir un futuro equitativo para todos, es decir, una sociedad más acorde con la igualdad de oportunidades y una renta nacional enfocada en fortalecer a la mayoría de los ciudadanos.

El Estado tiene que ser más eficaz, más equitativo y debe impulsar un modelo económico que proporcione ingresos para todos, no solamente rentas fijas para los de arriba, sino equidad para los de abajo. Debe haber una agenda basada en inversiones públicas directas a la sociedad; en educación, tecnología e infraestructura que le proporcione a los ciudadanos más seguridad y una economía más dinámica.

Stiglitz sostiene que 1 % de la población tiene 90 % de la renta y riqueza, entonces el gran reto es construir ese otro mundo que, a través de los instrumentos de la economía y del Estado, logre resultados de una agenda más provechosa para la gente. La tarea es construir una economía equitativa porque pretender como único objetivo el crecimiento y que la economía después le entregue beneficios ‘por goteo’ a los de abajo es un distractor que en ningún país ha dado resultados.

No es solamente promover crecimiento, sino qué tipo de crecimiento. Crecer con calidad es que la mayoría de los individuos que está en las peores condiciones obtenga los beneficios del Estado, por eso, hay que tener agendas de reformas políticas que combinen las teorías económicas, las teorías políticas y trabajar intensamente para obtener una mayor utilidad para 99 % de la población que solo tiene 10 % de los recursos.

Lo importante es cuál de las dos visiones de Estado queremos construir: una sociedad más dividida entre ricos y pobres, donde los ricos viven en urbanizaciones cerradas y envían a sus hijos a colegios caros, o un mundo donde la diferencia entre ricos y pobres sea reducida al compromiso de la búsqueda de igualdad de oportunidades. Cada país escoge su camino.