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La ineficiencia en la inversión de regalías

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El FNR Fondo Nacional de Regalías establecía una distribución de los recursos, de tal manera que 80% de ellos se quedaba en los departamentos y municipios donde se explotaban recursos naturales no renovables y 20% se distribuía en los que no había ningún tipo de explotación. Ese sistema, fue sustituido por el SGR Sistema General de Regalías mediante el acto legislativo 05 del 18 de julio de 2011. Gestión destacada de la administración Santos que generó recursos a las regiones, sin los cuales, no hubiesen tenido ninguna expectativa de formulación y desarrollo de proyectos de alguna envergadura y sin los cuales tal vez el Vicepresidente no hubiera podido cambiar la gorra de cachaco por el casco de ingeniero.

Según el DNP, bajo el anterior sistema, 80% de los recursos estaban concentrados en nueve departamentos. La inversión per cápita en 2008 era de $113.000, habiendo pasado a $230.000 en la actualidad, y que de cada $100 que se invierten hoy en municipios y departamentos, $26 pertenecen a recursos del SGR.

Acertó el legislador al dejar en cabeza del Departamento Nacional de Planeación todo el proceso de formulación, gestión, asignación de recursos y control de los proyectos a través de los Órganos Colegiados de Administración y Decisión, Ocad; pero el grave problema que sigue sin resolver es la incapacidad de los organismos y Entes territoriales para hacer una inversión adecuada de los recursos.

La reforma al sistema de regalías estableció todos los procedimiento imaginables para hacer un adecuado seguimiento a la aplicación de los recursos, pero estamos muy lejos de obtener los resultados esperados. Claro que hay que reconocer que la época de los velódromos y de las piscinas de olas quedó atrás, pero no ha sido posible garantizar que la inversión de los recursos de las regalías, cada vez mas escasos, lleguen con la celeridad y presteza con que debieran llegar. El DNP ha solicitado la ayuda del Banco Mundial para tratar de afinar el control eficiente de las inversiones.  

El informe de la Contraloría General de la República es desalentador cuando afirma que entre 2012, 2013 y 2014 se asignaron recursos de regalías para inversión por $17,8 billones; a diciembre de 2014 se habían comprometido $9,9 billones y se habían pagado solo $6,1 billones. De esto, solamente hay proyectos terminados por $2 billones que es el valor de los bienes y servicios recibidos por la población.

Esta cifra es francamente preocupante y debe merecer un análisis y un escrutinio severo. Estamos en mora de que el Congreso de la República tan ocupado ahora en hacerle homenajes a la vida de un cantante vallenato, haga el debate sobre la ejecución de recursos vitales para las regiones. 

Pero hay un asunto preocupante que no ha salido a la luz publica y que tiene que ver con los rendimientos financieros que producen los depósitos de los dineros de las regalías en el sector financiero que hoy disfruta de enorme liquidez gracias a la incapacidad y la modorra de los Entes encargados de hacer las inversiones. Es claro que los lánguidos rendimientos vuelven al sistema; pero es tal la bonanza, que se ha generado una “preocupante generosidad” del sistema financiero que patrocina una serie de actividades de los gobiernos seccionales donando recursos cuantiosos para extrañas oficinas de relaciones públicas o flamantes despachos de primeras damas. Valdría la pena que el DNP y los Organismos de Control miraran con detenimiento esta situación antes de que surja otra forma de carrusel perverso con los recursos de las regalías.

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