Existen quienes proponen que los pequeños caficultores conviertan sus fincas en granjas autosuficientes, como una forma de afrontar la crisis cafetera. Esta absurda propuesta en el fondo pretende que exista menos competencia en la producción y una forma de asegurar la mano de obra de los campesinos como insumo temporal en las grandes haciendas cafeteras.