Analistas

WeWork en un país castrochavista

El lunes se produjo una noticia importante. Pero de ella nada se supo. Y no se supo porque estamos contaminados por el vomitivo y dañino discurso de unos políticos pirómanos que están incendiando este país a como dé lugar de cara a la campaña presidencial en 2018.

Bien es sabido que varios candidatos nos están vendiendo la imagen de que Colombia se está hundiendo, y sobre el miedo y el populismo están construyendo su caballito de batalla para asaltar la Casa de Nariño el próximo año. Sus diatribas de trinos y pronunciamientos, que copan la agenda noticiosa, entierran noticias como la que sucedió este 1 de octubre.

¿Y cuál es esa noticia? Que WeWork, un conglomerado de oficinas flexibles y cooperativas, que está en 52 ciudades de 16 países y cuenta con más de 130.000 clientes, abrió su primera sede en Colombia. Un edificio de nueve pisos en Bogotá disponible para cientos de emprendedores que aspiran a construir la nación del futuro.

Pero claro, un país sumido en la horripilante crisis que están vendiendo ciertos candidatos presidenciales obviamente no le ve relevancia a esta noticia. A estos políticos no les interesa. Que a Colombia le vaya bien en algún aspecto, no importa lo insignificante, va en contra de sus intereses.

El hecho es que 500 emprendedores, pertenecientes a 120 empresas, estrenaron oficinas el lunes, una circunstancia que no refleja precisamente el pesimismo del que tanto se habla. Al contrario, es una muestra de que hay un grupo importante de personas que le está apostado a hacer empresa en nuestro país. Un país, no sobra la aclaración, y por si no se han enterado, castrochavista.

El CEO de WeWork para América Latina señaló recientemente que Colombia tiene una comunidad emprendedora muy fuerte,”tal vez como Ciudad de México y sin duda más robusta que Buenos Aires”. Palabras mayores. Es por eso que para enero se abrirá el segundo edificio de WeWork en Bogotá y ya hay planes para comenzar a pensar en otros en Medellín y Cali.

Estas noticias hablan bien de Colombia. Dan a conocer esa otra cara para salir de la ola de pesimismo que nos ha cubierto y que, no nos digamos mentiras, nos está haciendo mucho daño.

Sin embargo, promover este optimismo se antoja tarea imposible si ni siquiera el Gobierno está al tanto. Hubiese resultado un gran acierto que algún funcionario de alto nivel hubiese hecho acto de presencia en el estreno de WeWork, para felicitar a esos jóvenes por sus apuestas empresariales y estar al tanto de sus necesidades. No hubo, lamentablemente, ni presencia ni pronunciamiento. Pero nunca es tarde.

Empresas de programación, generadoras de contenidos digitales, soluciones contables, plataformas para contratar asistentes personales, spin-offs de grandes conglomerados de medios, diseños gráficos, compañías de 50 personas y hasta de una, se aglutinan en un espacio colaborativo, en donde las ideas se intercambian y fluye un ejercicio de ganas de ayudarse el uno al otro.

No todas las cosas interesantes están pasando en Silicon Valley. Las malas noticias nos están impidiendo ver las semillas que se están cultivando aquí. Solo hay que escarbar un poquito y contar con una propuesta más constructiva por parte de los medios de comunicación. En Colombia están pasando muchas cosas malas, es cierto. Pero también muchas buenas.