Analistas

La ‘puñalada’ de Facebook

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Adiós a los videos virales e información noticiosa, seria o falsa y bienvenidos los mensajes a la mamá

Se podría decir que la irrupción de internet nos cogió a todos los periodistas y medios de comunicación con los pantalones abajo. Sin análisis ni estudios previos corrimos a ofrecer todo nuestro contenido gratis en la red. Hasta que fue demasiado tarde y hoy, la mayoría, nos encontramos con un modelo de negocio digital en el que la audiencia no está muy por la labor de pagar por lo que hacemos.

Y como el ser humano es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra, unos 20 años después, las redes sociales nos pillaron con los pantalones aún más abajo.

La semana pasada, de forma ‘inesperada’, Facebook anunció un nuevo cambio en su algoritmo y nos propinó una cornada en la yugular a decenas de miles de periodistas y medios de comunicación que vivíamos felices con el tráfico que nos entregaba esa red social.

Acorralada por una creciente imagen reputacional negativa, Facebook anunció que reducirá sustancialmente la publicación de noticias para privilegiar el contenido de amigos y familiares. Es decir, para quienes no leyeron el comunicado, se resume en lo siguiente: adiós a los videos ‘virales’ e información noticiosa, seria o falsa, y bienvenidos los mensajes tiernos de la mamá y chistosos de los amigos. Un retorno de Facebook a sus orígenes.

Minutos después de que Mark Zuckerberg, el cofundador y CEO de Facebook, hiciera el anuncio, centenares de periodistas desde cada rincón del planeta se desahogaron contra él y la red social en unos términos iracundos y muy poco amigables. “Facebook nos propinó una puñalada trapera”, podría ser la frase de resumen de todos los mensajes que se escribieron.

A menudo los seres humanos solemos culpar a los otros por nuestros errores. Somos incapaces de reconocer que los problemas a los que nos enfrentamos, en gran medida, los propiciamos nosotros, bien por arrogancia, por miedo o por ignorancia. Y en el gremio periodístico pecamos en exceso de esta falencia humana.

Pero que nos quede claro algo. Facebook no nos hizo nada. Hemos sido los periodistas, y los medios, los que hemos dejado de hacer. En los últimos 20 años, salvo casos muy excepcionales, contados con los dedos de la mano, hemos ido al remolque de lo que nos han ido dictando empresas tecnológicas como Google, Facebook, YouTube, Twitter etc… Siempre al remolque, nunca en proa.

Este nuevo varapalo debería replantear el cómo estamos abordando nuestra estrategia de negocio. En un mundo en el que cada lustro está sucediendo algo revolucionario, en particular en el campo de los medios, debemos empezar por cambiar nuestra mentalidad victimista.

Durante décadas vimos nuestra figura tan robusta e imprescindible para la sociedad, que no nos dimos cuenta que esa misma sociedad estaba cambiando y con ello muchos de sus hábitos y prioridades. Nuestra arrogancia, ¿o ignorancia?, es la que nos ha impedido reinventarnos y la solución a todos nuestros males la vemos en lo que hace The New York Times, un portento de diario, pero único en el mundo. Así como lo es Messi para el fútbol. Imposibles de replicarlos.

Desde su inalcanzable trono, Facebook nunca se ha dormido en sus laureles y constantemente ha buscado reinventarse. Quizás los periodistas y medios debemos empezar a pensar en dónde estaremos en 30 años y no en qué vamos a hacer año a año. El mundo cambio, pero pareciese que nosotros no.

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