Analistas

Una vida de colores

En Bogotá, donde el clima siempre es una incógnita y nunca sabemos qué ponernos o cómo salir a la calle, casi siempre la mañana arranca fría y con nubarrones que nos hacen pensar en un aguacero. Pasan las horas y el cielo se despeja dejando ver un hermoso sol que nos llena de luz y calor, luego al atardecer vuelven las nubes y con ellas el frío.
 
Lo más fácil y sencillo siempre resulta vestirnos con tonos grises o negros, pues hay una costumbre muy arraigada en los lugares donde hay estaciones y es que en invierno se usa lo oscuro, como si quisiéramos combinar nuestra pinta con el color del cielo. Muy respetable pero, ¡la invitación hoy es a que usemos sin miedo los colores!
 
En Bogotá a pesar de estar  2.600 metros más cerca de las estrellas sentimos calor; ¡y mucho! Y las temperaturas altas siempre se asocian a lo vibrante del color.
 
Bogotá, con sus 18 grados centígrados en promedio, es una ciudad que en asuntos de moda acepta todo. Así que a temerle menos a los colores vibrantes y a usarlos, pues le dan vida a nuestro cuerpo, a nuestra cara, y en muchos casos hay quienes se sienten más alegres usando  tonos llamativos.
 
Por eso se dice que los colores se asocian al estado de ánimo de las personas. A la actitud que se tenga para ese día.
 
El rojo se asocia a la energía vital, a la fuerza, a la valentía, al deseo sexual. El amarillo representa la luz del sol. Simboliza alegría, inteligencia y felicidad. El naranja denota entusiasmo, creatividad, determinación, ánimo y estímulo. El azul es el color del cielo y del mar, por lo que se relaciona con la profundidad y estabilidad. El púrpura está ligado a la dignidad, a la experiencia pero también al lujo y al poder. Y aquí va mi favorito, el verde. El color de la naturaleza,  representa frescura, armonía y los que saben del tema dicen que es el color más relajante para el ojo humano. El negro siempre estará asociado tanto a la elegancia, como a la muerte.
 
Y el blanco, a la luz. Así que póngale color a sus días. Ya sea en los cordones de los zapatos, en las medias, en la corbata, en las mancornas en el pañuelo. Y si es mujer, en los accesorios,  cartera y zapatos, la camisa, el pantalón, la chaqueta. En fin para ponerle color a la vestimenta las opciones se vuelven infinitas. Piénselo, arriésguese y practíquelo.