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Analistas 01/12/2021

Productividad o explotación

Cecilia López
Economista

Existe una especie de euforia en el Gobierno y en sectores económicos sobre los niveles de crecimiento de la economía durante los últimos trimestres de este año. Es más, el presidente Duque afirmó que el crecimiento del PIB del tercer trimestre, 13,2%, era el más alto registrado durante el presente siglo. Si bien es cierto que la dinámica económica reciente ha superado las expectativas, es necesario reconocer que parte de esa reactivación es el rebote de la mayor caída de la economía registrada desde que se tienen cifras, de manera que es necesario mirar con más tranquilidad lo que está sucediendo.

Las últimas informaciones del Banco Mundial presentadas en Colombia ponen estas cifras en perspectiva. Al comparar el cambio en los niveles de crecimiento económico entre 2019, previo a la pandemia, y 2021, el incremento en Colombia es de 0,4 puntos porcentuales mientras países como Chile presentan un cambio de 4,2, Brasil 1,0 y Paraguay 3,7 Brasil; es decir, nos superan significativamente. Sí, vamos bien pero no exageremos.

Pero en lo que todos estamos de acuerdo es que esta nueva dinámica de la economía no ha generado el empleo que se esperaba. Es decir, el país está registrando crecimiento sin empleo como venía sucediendo desde hace un buen tiempo. No se han logrado recuperar todos los puestos de trabajo que se perdieron en los momentos más duros de la pandemia. Sin embargo, algunos analistas salieron a afirmar frente a esta realidad innegable, que lo que estaba sucediendo era un aumento de la productividad laboral: más producto y sin aumento del empleo es sinónimo de incremento significativo en la productividad de la mano de obra ¿Será así de simple?

Cuando se observa la información del Banco de la República sí se observa en el segundo trimestre del año un incremento de la productividad de la mano de obra, pero cae de manera inmediata a sus niveles históricos que son muy bajos. Surge entonces una preocupación: este aumento del producto cuando el empleo ya no sigue la tendencia del crecimiento del PIB y ahora se desacelera, más que una mayor productividad laboral parece más bien muestras de explotación de la mano de obra. Es decir, violación de los derechos laborales de los trabajadores que nunca los economistas reconocen como parte de los derechos humanos.

Más aun, una encuesta realizada por CiSoe con el apoyo de Fescol en Bogotá en medio del confinamiento, mostraba la inmensa carga de trabajo no remunerado de las mujeres, pero también un incremento de horas trabajadas en el mercado laboral por los hombres mientras la mayoría declaraba que no se habían aumentado sus ingresos. Es decir, los que no han perdido su trabajo están reponiendo lo que hacían los despedidos, pero con igual o menor pago.

¿Eso no es explotación? Puede ser un elemento para entender por qué no baja significativamente el nivel de desempleo. No es un tema menor que amerita mirar el mercado de trabajo de una manera menos superficial de lo que se ha hecho hasta ahora.