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Tribuna Parlamentaria 13/10/2021

La familia colombiana

Catalina Ortiz
Representante a la Cámara

Nada más popular que posar de defensor de los niños y la familia. Es uno de los populismos más recurrentes en la política de nuestro país. Por eso, vale la pena preguntarse cómo es la “familia típica colombiana”. En nombre de ese concepto de familia son incontables las iniciativas que han sido impulsadas -o negadas- en su defensa o para su promoción.

Por eso, vale la pena examinar realmente cómo es la familia colombiana. Según datos del Dane, el grueso de los hogares en el país está conformado por tres integrantes. Acá no solo hablamos de la familia tradicional compuesta por padre, madre y un hijo; también nos encontramos con un número importante de familias conformadas por madre, abuela e hijo, entre muchas otras alternativas.

Tal vez un par de cifras sean suficientes para entender lo riesgoso que es impedir cambios importantes de país por cuenta de un concepto de familia limitado. Desde una primera revisión en 2013, se encontró que Colombia era el país del mundo donde la gente se casaba menos y se preferían uniones maritales de hecho. Además, se encontró ya desde esa época que apenas la mitad de los hogares tenían la figura de un padre y una madre; cifra que nos recuerda un poco a que hoy en día según el Dane entre cuatro y cinco de cada 10 hogares son de mujeres cabeza de familia (monoparental).

Además, según las cifras de registro en Colombia, se encuentra que oficialmente hay un número importante de matrimonios entre parejas del mismo sexo; más la cantidad de uniones maritales existentes con o sin hijos. Esto empata con las recientes cifras publicadas por el Dane sobre la comunidad Lgtbi y sus uniones de pareja, que mostró un aproximado de 250.000 personas dentro de dicha categoría, muchos seguramente con sus respectivas parejas e intenciones de formar una familia.

De hecho, varias investigaciones y estudios publicados muestran cómo la familia es “una nueva realidad plural” en Colombia vista desde diferentes culturas, tradiciones y concepciones del amor y crianza. Todo esto, por supuesto, nos plantea una enorme discusión en términos de cómo pensamos la inclusión de esta “nueva realidad familiar colombiana” en las políticas públicas del país.

Como parte de los efectos económicos que tiene la concepción amplia de familia, hoy en día algunas cajas de compensación le otorgan el beneficio de subsidio familiar a hogares unipersonales; una medida revolucionaria que demuestra cómo en diferentes sectores se está flexibilizando el entendimiento de lo que es la familia.

Claramente muchos sectores, sobre todo los más tradicionales, querrán mantener una visión limitada y marital de la familia que impedirá avances importantes en materia no solo de inclusión social, sino hasta de defensa de los derechos de los niños y niñas.

Estas familias diversas son las que componen en su mayoría a la clase media, esa clase media que va a definir las próximas elecciones presidenciales. Sería muy interesante que los candidatos tuvieran eso en cuenta para la política pública que le proponen al país y para que los que vamos a votar tengamos mayor información sobre cómo los candidatos entienden el país.