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Cuando el ministro de Hacienda habló de la necesidad de una reforma tributaria, el presidente le salió al paso diciendo que todos los esfuerzos del Gobierno se concentrarían en afrontar el presente, a resolver el día a día y la urgencia del momento.
!Después nos ocuparemos del futuro! La diferencia entre un buen burócrata y un gran líder es que el primero resuelve de manera más o menos satisfactoria los problemas que lo atropellan, mientras el segundo es capaz de ver más allá, vislumbrar el futuro y señalar derroteros que indiquen un camino cierto y esperanzador.
Lo que los colombianos no hemos visto en esta crisis es al líder sino al burócrata que a diario pasa revista a sus funcionarios (la feria del video) sobre el acontecer diario y la próxima medida de emergencia. Lo que el país requiere es un Franklin D Roosevelt frente a la crisis del año 30 en Estados Unidos porque la gravedad de la situación demanda en estos momentos un visionario que sepa que va a pasar, no solo en el segundo semestre de 2020, sino en la próxima década.
Con solo dos semanas de cuarentena en marzo el número de personas que dejaron de trabajar, comparados con igual mes del año anterior, fue de 1,5 millones de personas. Según declaraciones del director del Dane hubo un mayor desempleo en los patrones lo que quiere decir “que se están cerrando empresas, sobre todo micro, pequeñas y medianas, que no aguantan un confinamiento de varias semanas”. Si esto fue con dos semanas de cierre nos podemos imaginar lo que las cifras dirán respecto a lo que paso en abril y en lo corrido de mayo.
De otra parte, la semana anterior salieron a la luz púbica las cifras del comportamiento del PIB para el primer trimestre que registraron un crecimiento de 1,1%, resultado de una caída de este guarismo de -4,9% en el mes de marzo. Igual que en el caso del empleo apenas podemos imaginarnos lo que se vendrá una vez conozcamos las cifras de la economía para los meses de abril y mayo. No estamos frente a una desaceleración de la economía sino frente a una debacle.
Cuando una economía se desacelera existen mecanismos macroeconómicos, fiscales (como la reforma que proponía el ministro) y monetarios que permiten con cierta confianza una recuperación, pero cuando, como ahora, lo que existe es una masiva destrucción de riqueza las fórmulas tradicionales no son suficientes y es necesario gran imaginación y liderazgo para trazar el rumbo, no de recuperación, sino de la reconstrucción de la economía y de la sociedad.
Esperaríamos respuestas a por lo menos las cuatro preguntas que enumero a continuación: ¿Cómo vamos a revertir una tasa de desempleo que bien puede llegar a 20% y esta llevando a índices de pobreza que no se tenían desde hace más de una década? ¿Cómo vamos a facilitar que miles de empresarios pequeños, abrumados de deudas y acosados por demandas laborales puedan recuperar el esfuerzo de años que desaparecieron en dos meses? ¿Cómo vamos a reinventar el turismo que venía siendo el sector dinamizador de la economía? ¿Cómo vamos a superar la crisis de la balanza de pagos que resultara de la caída simultánea de remesas, precios del petróleo e inversión extranjera? Son, sin lugar a dudas, muchas mas las preguntas que requieren respuestas y esas respuestas es lo que los colombianos esperamos del liderazgo presidencial.
El gobierno decidió acabar su financiación de Colfuturo, una entidad que por más de 30 años brindó a más de 25,000 colombianos la oportunidad de estudiar posgrados en el exterior. Decidieron hacerlo en el momento en que como país necesitamos mirar hacia afuera
En términos de urgencia, la prioridad debe ser la asignación de nueva capacidad que no tiene un límite intrínseco diferente al costo de expansión del sistema, perfectamente gestionable con planeación y señales económicas claras
En fin el Año Nuevo es esa fiesta global en la que todos juegan a creer que tenemos un botón mágico para asegurar que se van a cumplir los deseos