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Analistas 29/06/2021

La tasa de cambio

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales
La República Más

La tasa de cambio es una de las variables macroeconómicas que menos recibe atención y que menos se debate. A no ser que se dé un gran golpe a la tasa de cambio, los movimientos pequeños, pero permanentes pasan con frecuencia desapercibidos. En general, se tiene la percepción que las devaluaciones son buenas porque estimulan las exportaciones y nos convierte en un país más competitivo, pero ello no necesariamente es cierto.

En las épocas de Decreto 444 de 1967 en que se adoptó la devaluación controlada por el Estado, esta se consideró una política sana que a la vez que estimulaba las exportaciones no tradicionales y protegía a la industria nacional al encarecer las importaciones en pesos. Igualmente se consideraron contraproducentes las revaluaciones del peso que se sucedieron en la década del noventa del siglo pasado y nuevamente a finales de la década pasada, se habló de la “Enfermedad Holandesa” producto de precios altos del petróleo que abarataron el dólar y por ende las importaciones. Así existe la tendencia en medios colombianos a preferir la devaluación a la revaluación.

La primera falencia de este argumento es que las devaluaciones no han ayudado, ni ayudan a las exportaciones colombianas de manera significativa. Colombia exporta productos cuyos precios se cotizan en los mercados internacionales y por tanto una devaluación no altera la competitividad que se tenga en esos productos. Sin lugar, a dudas cafeteros, floricultores y petroleros recibirán más pesos por cada dólar exportado y disfrutan de una bonanza, pero ello no incide en el precio del commodity o en la demanda mundial. En algunos productos manufactureros se podría ver un pequeño incremento de competitividad, particularmente si se manufactura con insumos nacionales, lo cual de cara a las cadenas de valor global es más un caso raro.

Lo que sí sucede con la devaluación es que encarece las importaciones y la industria que atiende el mercado doméstico tiene la oportunidad de ganar espacios en un mercado cada vez más penetrado por bienes importados, Pero esto es un victoria pírrica si se tiene en cuenta que su mejor posicionamiento en el mercado no es el resultado de aumentos en productividad.

Qué otros efectos tiene la devaluación, y esta pregunta es importante de cara a la fuerte devaluación que ha sufrido el peso, y otras monedas latinoamericanas en la pandemia. Tan solo en 2020 esta devaluación puede llegar a 10%. Un dólar más caro puede tener un impacto doble sobre la inversión extranjera. De un lado pierden valor las empresas colombianas y puede ser una ocasión de mejores oportunidades para compradores internacionales (M&A), pero al mismo tiempo los dólares invertidos en un país con devaluación se va a reflejar en una pérdida de las inversiones de inversionistas extranjeros en dólares cuando presentan sus balances.

Una devaluación refleja una falta de confianza en la moneda local y encarece la deuda externa lo cual en momentos de crisis fiscal puede ser un duro golpe para la finanzas públicas. Igual impacto tiene en medio de la crisis sobre la deuda del sector privado que en lo corrido de este año se ha incrementado 10%. Son muchos los efectos de la devaluación, pero solo para mencionar otro, es el posible impacto sobre la inflación.

Se sabe que el comportamiento de la tasa obedece a fuerzas del mercado, pero si la devaluación sigue a este ritmo, su efecto sobre la economía puede ser nefasto.