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Analistas 30/10/2018

¿Impuestos? ¡es la informalidad!

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

El Gobierno Nacional presentará esta semana al Congreso la ley de financiamiento y los economistas y el Gobierno se devanan los sesos para encontrar la fórmula mágica que permita recaudar $14 billones, a la vez que mejora la equidad y que no se desincentiva la inversión por exceso de tributación sobre las empresas. Los tres componentes para lograr este cometido son las rentas a las empresas, aquellas a las personas y el IVA. Tarea nada fácil.

Nos enfrentamos a una realidad compleja y contradictoria. Mientras el recaudo fiscal como porcentaje del PIB escasamente llega a 20%, lo que constituye una cifra muy baja comparada con aquella de los países más desarrollados, tenemos una tributación alta que hace que seamos poco competitivos. En efecto según el informe “Paying Taxes 2018’, del Banco Mundial y PwC, las empresas colombianas están sometidas a una tasa efectiva del 69,8%!! A esto se suma que el IVA que es 19% ya es el mas alto de América Latina.

Ante este escenario las propuestas resultan poco creativas. Se propone con razón gravar mas a 1% más rico que paga hoy por hoy 19% de los impuestos, ya que según Cepal ese 1% ostenta 20% de los ingresos y por tanto el impuesto no tiene ningún efecto sobre la redistribución de ingreso. Se propone ampliar el cobro de IVA a los productos de la canasta familiar devolviendo a los mas pobres lo que hayan pagado, lo que también puede ayudar a la equidad.

Sin embargo, estas propuestas no pasan de ser paños de agua tibia para sortear el hueco del año entrante, pero no resuelve aquellos déficits de más largo plazo relacionados con las pensiones y la salud, para no hablar de los costos de asumir con responsabilidad las obligaciones del proceso de paz.

La realidad es que mientras no encontremos la fórmula para incorporar a la realidad fiscal y legal la mitad del país que se nos está quedando por fuera, vamos a seguir dando vueltas para tan solo enfrentar la coyuntura de cada año.

Según el Dane, entre 46% y 48% del empleo está en el sector informal, mientras que la OIT estima que la informalidad laborar llega a 61%. Esto son trabajadores que acuden al sistema de salud y no aportan y deberán ser atendidos en la vejez por un sistema pensional inexistente y al cual tampoco aportan.

Según un documento preparado por Anif en mayo de 2017 que evalúa el tamaño de la economía subterránea, se encontró que estas actividades representan 40% del PIB. Sobra decir que ese 40% no tributa!!

El gasto público en educación, salud, infraestructura, justicia, seguridad y demás necesariamente debe cubrir a 100% de la población y no a 50% que tributa o aporta a los sistema de seguridad social y en esas condiciones será imposible lograr la cuadratura del círculo.

Si queremos empezar a resolver los problemas de mediano y largo plazo tenemos que buscar formulas que paulatinamente reduzcan la presencia de la economía subterránea y la informalidad que no son dos fenómenos aislados sino que probablemente se intersectan en un porcentaje muy alto.

En esta tarea los esfuerzos han sido pocos y apenas han logrado un resultado marginal. Se requiere una estrategia creativa que involucre garrote y zanahoria con metas claras de incorporación para que en un plazo no mayor a 10 años estos márgenes de informalidad y/o de ilegalidad lleguen (como diría un expresidente) a sus justas proporciones, que tomando a Chile como referente, deben esta alrededor de 20%. Solo así nos evitaremos una reforma fiscal cada dos años, y tendremos una mayor equidad.