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Es claro que antes de la declaratoria de emergencia no había las causas sobrevinientes que requiere la Constitución para decretar esta medida y como lo ha reiterado el anterior director de Planeación de este Gobierno, el doctor González, un persona seria y ajena a los intereses políticos, todos los argumentos que se esgrimieron para decretar la medida extraordinaria habrían podido resolverse en los tres años de Gobierno que lleva la administración Petro.
¿Siendo esto así, porque decretó el Gobierno la emergencia económica? El Gobierno ya tenía el plan B porque tenía claro que no existían las bases para la declaratoria y ese plan B era político y electoral. Está claro que el gobierno no ha sido juicioso en el manejo de las fianzas y gastado a mano rota para tener contentos a sus electores. La creación del Ministerio de la Igualdad, los programas que regalan plata a los jóvenes por no delinquir, viajes innecesarios, compra de aviones para el ejercito y corrupción son algunos de esos gastos. Solo en lo que va corrido del año, según La Silla Vacía, “se han firmado más de $609.000 millones en contratos en entidades adscritas al Gobierno Petro. En total, se adjudicaron 5.923 contratos por parte de 14 ministerios y seis departamentos administrativos y la prensa informo de más de $600.000 contratos de prestación de servicios”.
Obviamente para pagar todo este despilfarro el Gobierno se ha endeudado al punto que la deuda se ha incrementado pasando de US$197.500 millones en 2023 a US$239.000 millones a octubre de 2025, es decir un incremento de 21%. Ese incremento en la deuda la está monetizando el Gobierno a marchas forzada para poder hacer los contratos que necesita para tener sus bases contentas, causando una baja en el dólar que afecta enormemente a los exportadores, generando una situación que en largo plazo puede traer nefastas consecuencias y crear una verdadera emergencia económica en el futuro cercano.
Continuando con la irresponsabilidad del Gobierno, a la vez que afirma que el déficit fiscal generaría una emergencia económica, baja el precio de la gasolina cuando nadie lo está pidiendo. Aunque no sabemos quién pagará esos $500, la baja en el galón necesariamente significará menor ingreso para el Gobierno, lo que parece un contrasentido. Es fácil bajar la gasolina, pero si esta baja está motivada por la revaluación del peso cuando se dejen de traer dólares y la tasa de cambio haga que la gasolina importada valga más, ahí si cualquier alza generará un levantamiento general de la población. Es decir, una bomba de tiempo para próximos gobiernos.
Ya anuncio el Gobierno que eliminar los impuestos a los “megaricos” llevaría a que no se pudiera atender la crisis de la salud y el suministro de energía a las poblaciones de la costa. En ambos casos se han intervenido las empresas y se han nombrado unos interventores incapaces, sino corruptos, y ahora el Presidente le hecha la culpa a la embajadora en Londres o no asume su responsabilidad. Pero estos serán los temas de campaña responsabilizando a la “oligarquía” y los “corruptos de cuello blanco” de las penurias del pueblo, cuando es el mismo Gobierno el que las ha causado. Ojalá los electores entiendan que es el despilfarro de un Gobierno que ha hecho un mal manejo de los recursos del Estado es el responsable y que esa vena rota no se mejora imponiendo impuesto más impuestos, sino con una buena administración del Estado.
Julián Giraldo Mejía narra en su libro, 'MilagrosaMENTE, el tránsito desde la gloria artificial, la supervivencia y el amor por la vida
Antes y después la seguridad democrática, en lugar de transformarnos hemos dejado multiplicar y normalizar la corrupción, la impunidad, la ilegalidad y la informalidad