Quizás algunos saben que Barismo es una marca de café de la ciudad de Boston, en el estado de Massachussetts, en EE.UU., que nació para el comercio como molino y distribuidora del producto, creada por un grupo de baristas preocupados por moler y preparar un café excepcional.

El nombre se debe a la actividad, lo que claramente genera un posicionamiento funcional en poco tiempo, además de ser posiblemente competitivo por ser una oferta de baristas, término este que tuvo origen en Italia para indicar el trabajo de quienes preparaban, y aún preparan, café gourmet en bares y restaurantes, especialmente café expreso, y que se fue convirtiendo en una palabra de uso común, para identificar a quienes saben preparar un exquisito café. La empresa Barismo presenta como una de sus especialidades la preparación de diferentes clases del café colombiano.

Existe en Medellín la fundación Juguemos en el Bosque, fundada hace poco más de 10 años, para llevar alegría a miles de niños y adolescentes que necesitan cariño y atención, la cual tiene un programa o escuela de Barismo, con el fin de recolectar fondos para la obra, que consiste en dictar cursos sobre cómo preparar café de gran sabor y aroma para disfrutar en el hogar, la oficina o en reuniones sociales.

No es un curso cualquiera, aunque aparentemente puede parecer como otro más sobre café; detrás de él hay personas increíbles y una causa social bastante importante. “Haz café, no la guerra” es una escuela móvil, actividad de Barismo, semillero de emprendimiento que ayuda a multiplicar sonrisas. ¡Aprende a hacer café del bueno mientras apoyas los sueños de jóvenes emprendedores paisas de escasos recursos!

Podría ser el eslogan. Es algo que pretenden con actividades que desarrollan en conjunto con organizaciones que los apoyan, trabajando mercadeo de causas sociales para generar y mantener mercados. El conocimiento que muchos jóvenes obtienen con los resultados de este proyecto se convierte en una habilidad que les permite conseguir empleo y generar ingresos para apoyar sus familias y sus proyectos de vida.

Gracias al entusiasmo de quienes trabajan en la fundación, y de los emprendedores que la han apoyado y siguen apoyando, ya hay algunos baristas que se distinguen por la calidad del café que preparan, y que un país como el nuestro, cafetero reconocido y más por la calidad del grano que se exporta y que consumimos, debería tener más baristas para que a nivel mundial se generaran más alternativas de trabajo y difusión de lo que es y significa el café en el mundo.

Lo que hace la fundación es una actividad que además de educadora y relajante se convierte en una acción de apoyo a una causa para lograr que los menores y adolescentes beneficiarios de las actividades de la fundación puedan experimentar el calor humano, el cariño, el acompañamiento y el proceso educativo que allí se brinda, para alejarlos de los peligros de los que se encuentran rodeados.

Como dice la historia de la fundación, el entusiasmo con el que se adelantan los eventos de barismo que se realizan, es otra oportunidad de demostrar la pasión con la que viven la experiencia que busca suministrar oportunidades, soporte y momentos espectaculares, llenos de vida, sonrisas, cariño y amor, para trasmitirles valores y principios éticos y morales que les permitan lograr metas dignas de reconocimiento en cualquier campo que en el futuro desempeñen.