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Analistas 18/03/2021

A reactivar con calidad

Camilo Fernández de Soto
Presidente de Colombia Productiva

El país y el mundo atraviesan un punto de quiebre en el que las dinámicas de consumo se están transformando, con un impacto directo en las empresas y en la forma cómo se relacionan con sus clientes. Ese quiebre tiene como base la bioseguridad, el autocuidado y altos estándares de calidad, un factor que apenas comienzan a reconocer las empresas en Colombia.

En este regreso a la nueva y mejor normalidad, los estándares que deberán cumplir las compañías para acceder a mercados serán más exigentes y con consumidores más sofisticados y estrictos en cuanto a la calidad, no solo de los productos y servicios que reciben, sino de las mismas empresas a las que compran y de su entorno.

Sin embargo, la calidad aún no hace parte del ADN de la mayoría de las empresas del país. Colombia Productiva, como la entidad que se encarga de elevar la productividad, la calidad y el valor agregado del tejido empresarial, ha encontrado cuellos de botella que evidencian el trabajo que debemos emprender para crear una cultura de la calidad.

Uno de los más evidentes es que seis de 10 empresas con las que hemos trabajado no tienen certificaciones. Sin embargo, es importante decir que calidad no es solo obtener una certificación, sino que es el cumplimiento de una serie de pasos, que suelen comenzar con la medición y la gestión de este componente.

No medir la calidad de los bienes, los servicios o los procesos es como caminar a oscuras en un camino destapado: es posible avanzar y llegar al destino, por supuesto, pero con errores, retrasos y con un resultado que, sin duda, podría ser mejor y ayudaría a disminuir las pérdidas.

Con Fábricas de Productividad hemos acercado a las empresas a ese reconocimiento de la importancia de medir, de incorporar y de cambiar la percepción aburrida que aún tiene esa palabra. Los negocios que a través de este programa recibieron asesoría técnica especializada en calidad lograron reducir 44% los productos no conformes y 56% de los costos asociados a la falta de calidad. Atractivo, ¿cierto?

Esta es la premisa que nos ha impulsado en Colombia Productiva a crear programas y estímulos para acercar a los empresarios a la calidad y hacerla la partícula más importante de su ADN. Un ejemplo es nuestro programa Calidad para Exportar, cuya cuarta versión se está ejecutando y ha dado resultados que benefician a todo el país.

Se acreditó el primer y único laboratorio en Colombia que permite medir los rastros de plaguicidas en el aguacate hass. Antes, los exportadores de esta fruta tenían que hacer sus pruebas en el exterior; ahora podrán ahorrar tiempos y costos para poner este producto en los mercados internacionales. Hoy contamos también con un laboratorio que permite garantizar la calidad en sabor y aroma de nuestro café, ese que tanto orgullo nos produce y hoy podemos certificarlo ante los compradores en otros mercados.

Entregamos también el Premio Colombiano a la Calidad para la Exportación, que reconoció a Antares, una pequeña empresa que fabrica partes de avión para la industria militar de Estados Unidos y a Prodia, que produce insumos alimenticios que vende en México, Ecuador, Chile, Panamá, Costa Rica, Estados Unidos y España.

En esta línea, para este 2021, desde Colombia Productiva multiplicaremos nuestro impacto por 30 en programas de calidad. Junto al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo lanzamos cuatro convocatorias (‘Formación en calidad’, Asistencia técnica en calidad para mipymes’, ‘Calidad para el agro’ y ‘Calidad para la transformación de alimentos’) con las que atenderemos a cerca de 700 empresas para que cumplan los estándares y obtengan las certificaciones internacionales tan necesarias para abrir nuevos mercados bajo el nuevo contexto del mercado mundial. La información para postularse está disponible en www.colombiaproductiva.com.

Cuando la calidad aparece en el radar de los empresarios se convierte en sinónimo de confianza y perfección, no hay espacio para los errores, porque los compradores y las industrias no los perdonan. Esa exigencia de los consumidores y los mercados debe convertirse en un mantra para las empresas, pues es su mejor carta de presentación.

Tenemos el reto de reactivar nuestra economía con altos estándares de calidad. Y reactivar no es solo “volver a activar”, es repotenciar, es dar mayor intensidad. Así queremos ver a nuestra industria, cada vez más robusta y sólida a partir de procesos eficientes y cumpliendo las expectativas del mercado. Y si lo hacemos con calidad, los resultados serán muy prometedores. Invitamos a las empresas a que acepten el reto de reactivarse con calidad. En Colombia Productiva tienen un aliado para hacerlo.