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Analistas 15/02/2021

Plataformas de sostenibilidad

Dentro de los retos de implementación de la sostenibilidad en las instituciones está la estructuración de mecanismos que, a la vez que inciden en su cultura, abren espacios formales de innovación. La idea de constituir una plataforma como un espacio concreto de diálogo entre las personas o componentes de una operación está siendo explorada cada vez con mayor cuidado por empresas disruptivas que desean transitar a modelos distintos de trabajo sin tener que oprimir el botón “reset”, una opción que puede resultar muy costosa.

Una plataforma convoca a resolver problemas específicos asociados con la gestión ambiental, social y económica, a la vez que abre canales de comunicación e inclusión para motivar a todas las personas a expresar sus ideas y construir soluciones. Puede ser un espacio tan abierto o cerrado como se desee, aunque lo ideal es que genere oportunidades de enlace incluyentes con personas externas: toda institución se beneficia de tener una conexión más directa con muchos tipos de interlocutores, fortaleciendo el trabajo en redes y la sinergia con entidades externas.

El Ipcc o la Ipbes son plataformas globales permanentes, de bajo costo, que convocan y articulan miles de personas con un fin común, la elaboración de reportes del estado y tendencias del clima o la biodiversidad relevantes para todos. Movilizan millones de dólares en gestión de conocimiento con un pequeño esfuerzo de gerencia adicional, centrado en labores de facilitación, memoria abierta y mediación comunicativa que además se constituyen en formación de capacidades y fuente de innovación compartida. Se trata de un modelo de gobernanza que desarrolla una nueva comunidad al interior de las empresas o instituciones, generando cohesión, colaboración y apropiación colectiva de las políticas, de manera que, a partir de la disolución temporal o acotada de las estructuras jerárquicas, todo el mundo esté en la misma capacidad de aportar.

El funcionamiento de una plataforma, por otra parte, ayuda a la construcción de buenas prácticas comunicativas y de respeto a la diferencia, pues invoca y tramita las capacidades específicas de cada participante, reconoce y valora sus experiencias y abre espacio para la expresión de subjetividades, fundamentales para la innovación. Una plataforma siembra y recoge, proyecta y distribuye, fomenta el debate sin juicios de valor y permite identificar tareas que pueden ser asignadas a grupos que de manera entusiasta se comprometen a resolverlas.

La sostenibilidad es una tarea de todas las personas, no está resuelta en ningún manual de instrucciones y requiere la conectividad entre escalas, probablemente uno de los problemas más complejos que afronta la humanidad: cómo armonizar el bienestar local con las perspectivas globales. Solo la movilidad de ideas y capacidades a través de los constituyentes de los ecosistemas puede garantizar la emergencia (en el sentido de aparición) de novedad con la urgencia que requieren las capacidades adaptativas de la sociedad. Todas podemos ser mensajeras en entornos que históricamente resultaron fragmentados como consecuencia del mito de la competitividad por competencia, cuando es la competitividad por cooperación la mayor fuente de evolución.