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Analistas 09/06/2021

Keep it simple

Antonio García
Arquitecto

Desde niño supe que la única forma de vivir y progresar era trabajando; mis abuelos y mis padres supieron enseñarme con su ejemplo esta importante consigna. Pasaron los años y llegó el momento, tome las riendas del negocio familiar a mediados de los años 90 y con mucho esfuerzo he logrado mantener nuestra compañía durante todos estos años con la ayuda y compromiso de cada uno de nuestros colaboradores.

Sin embargo he visto cómo, a medida que pasan los años, la legalidad hace que nuestra empresa sea cada vez más pesada, menos eficiente, menos competitiva a nivel local y mucho menos a nivel mundial; también veo con tristeza cómo la desindustrialización es cada vez mayor en el país.

Así es que me puse en la tarea de buscar las razones que podrían estar generando esta posible tendencia que se me venía presentando.

La primera fue una lista de la normativa laboral existente que se fue complementando con otras listas de impuestos, requerimientos de entidades estatales, encuestas, solicitudes de información, requisitos y más requisitos, que me llevaron a concluir que es tal la injerencia del Estado y sus instituciones dentro de las empresas en Colombia que estas sencillamente han perdido su objeto social para convertirse en las cumplidoras del deber.

Y es que tal como están las cosas, ser legal en Colombia es inviable. Esta interminable lista de requisitos, normas y trámites es como una bola de nieve que crece a cada segundo, llevándose por delante los ahorros de muchos y el trabajo de todos.

Nuestra empresa va bien a pesar de la pandemia, la persecución estatal, su intervencionismo desmesurado y los paros. Ya somos abogados tributaristas, comerciales y laborales, somos médicos y especialistas en seguridad industrial y ocupacional, ahora nos toca ser investigadores y debemos ayudar a combatir el lavado de activos. Y aclaro que esta lista es muy seguramente más grande que toda la Enciclopedia Británica. Tenemos una nómina completa dedicada a cumplir. Y resulta que cumplir hace cada vez más inviable nuestro negocio.

Es tan pesada la carga que a pesar de los buenos resultados siempre está la idea de cerrar sobre la mesa.

Colombia está pasando por momentos muy difíciles; la pandemia ya es parte de nuestra historia y no ayudó en nada a esta tierra ya pobre. La juventud ve con desesperación cómo este se ha vuelto un país sin oportunidades, y es que es muy difícil poder pensar hoy en mantener nuestros negocios cuando son tantos los palos que se atraviesan en la rueda.

Es por esto que hago un llamado a todo el sistema para que nos concentremos en simplificar esta telaraña normativa que castiga la legalidad. Debemos acudir a toda nuestra inteligencia para simplificar radicalmente este laberinto de leyes y hacer de este país un lugar en donde invertir y hacer negocios sea posible.

A todos nuestros gobernantes: se habla mucho de impuestos para ayudar a palear la pobreza, y el Estado se presenta como el único capaz de salvarnos.

Siendo la corrupción un mal que no han podido controlar ¿porqué no hablamos de cómo generar las condiciones para que entre todos podamos hacer de este un país que a partir de su autoconocimiento, de forma independiente y con la competitividad que nos daría un sistema fácil de aplicar podamos aspirar a la prosperidad que por nuestro trabajo nos merecemos?