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Oportunismo verde

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Andrés Otero Leongómez Consultor en Investigaciones e Inteligencia Corporativa

El cambio climático y la defensa del medio ambiente se ha convertido en el nuevo caballito de batalla de la izquierda mundial para atacar el capitalismo, el desarrollo económico y, de paso, adueñarse de un problema cuya solución le compete a toda la humanidad. En Colombia, la izquierda, que considera que a punta de sembrar aguacates vamos a poder generar suficientes empleos, educación y salud, financiar el posconflicto y generar las oportunidades que nuestras comunidades claman a gritos, se ha empecinado contra la industria extractiva petrolera y minera, sin entender que son esos recursos naturales los que realmente pueden llevar a Colombia hacia el desarrollo.

El ‘Green New Deal’ o ‘Nuevo Pacto Verde’, -copiando la política de Estado benefactor de Franklin D. Roosvelt después de la gran depresión -, es el slogan que un grupo de jóvenes congresistas en los Estados Unidos viene utilizando para pregonar un nuevo modelo de asistencialismo económico y declararle la guerra a la industria minero-energética con el objetivo de salvar el planeta.

Aplaudo esta nueva consciencia ambiental que surge en nuestros jóvenes idealistas, pero no podemos ser extremistas. Es deber de todos aportar a esta causa, pero no solo generar consciencia sino ser consecuentes y cambiar nuestros hábitos y nuestra adicción por la energía (en todas sus formas), siendo menos dependientes de todo aquello que afecta el planeta. Es fácil vender modelos económicos utópicos y más en época de campaña, pero otra muy diferente cambiar nuestra forma de vivir.

Desafortunadamente muchos de esos ataques a la industria minera y petrolera no solo vienen de políticos de izquierda, ONG’s, o millonarios con fines ultraístas, sino de oportunistas que se unen a esa causa que buscan un rédito personal, ya sea económico o político. No les importa si la mina, el pozo petrolero o la hidroeléctrica beneficia a una comunidad o a todo un país.

Atacan, pero no proponen.

Tenemos que aceptar que el planeta tiene unos recursos naturales limitados y que si la humanidad no cambia sus hábitos no sabemos que planeta le va a tocar a nuestros hijos, pero, así como Suecia y Noruega alcanzaron un modelo económico y social que quisieran replicar, lo lograron gracias a la explotación de sus industrias petroleras y mineras en zonas cercanas a los polos.

Nadie puede desconocer que el cambio climático es el más grande reto para el futuro inmediato de la humanidad. El descongelamiento de los polos, las inundaciones, los incendios, las sequías, los huracanes y tornados y la extinción de muchas especies es una realidad. Pero como todo reto, requiere políticas públicas sensatas, realistas y de gran innovación científica para mejorarlo. Necesitamos acuerdos y diálogo entre las partes y no la estigmatización de una serie de industrias que traen muchos otros beneficios a sus poblaciones.

El Presidente Duque está proponiendo invertir en ‘Agro-ciencia’ para posicionar a Colombia como un líder en abastecimiento de alimento mundial. Igualmente hay que proponer como desarrollar el fracking, las industrias mineras y otros proyectos energéticos de manera sostenible y responsable, pero reconociendo que un país con ventajas en recursos naturales como los que tenemos, no los puede desaprovechar.

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