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Analistas 15/12/2018

Transformación y liderazgo personal

Aldo Civico
Antropólogo y estratega de liderazgo

Una constante de muchas de las conversaciones que he tenido esta semana con algunos de los líderes más destacados del país ha sido el estrecho vínculo que existe entre transformación personal y un liderazgo consciente y efectivo; dicho de otra manera, entre la aptitud mental y el alto rendimiento, entre quienes somos y la realidad que creamos.

Durante mucho tiempo hemos creído en una clara separación entre mente y materia, como si fueran dos realidades distintas, pero se trata de una apreciación equivocada. De hecho, la neurociencia corrobora que la realidad externa y concreta que vivimos es una proyección de la calidad de nuestra mente, o sea de nuestros pensamientos y emociones.

Por eso, hay una estrecha relación entre transformación personal y alto rendimiento. De hecho, mejorar la calidad de nuestros resultados requiere la actualización de nuestra mente, más específicamente de la calidad de nuestros pensamientos, convicciones, valores y emociones. O sea, requieren la expansión y el crecimiento de nuestro núcleo interno. Para lograr eso hay que trascender el contexto, las emociones, el presente, así como el pasado. Sabemos que no podemos generar una nueva realidad manteniéndonos al mismo nivel del presente. Es decir, tenemos que imaginarnos más grandes de lo que somos, no solo para hacer nuevas cosas, sino para hacer nuevas las cosas.

Esta verdad me la recordó en estos días Juanes. Durante una comida en Medellín hablamos del momento en el que decidió salirse de Colombia para dar vida a su sueño de ser un artista de talla internacional. No fue fácil, me recordó Juanes, porque pocos en su entorno entendieron del todo su decisión. Efectivamente, que hace 20 años un joven se saliera de Medellín para irse a vivir a Los Ángeles, le tiene que haber parecido a muchos una idea loca. Juanes tuvo que trascender su entorno, soltar condicionamientos, conectarse y vivir desde un futuro que quería emerger.

Su realidad como estrella de la música internacional nació primero que todo en su mente, antes de expresarse en la realidad. Juanes tuvo que adecuar sus pensamientos, emociones, valores y convicciones para alinearlos con su sueño y así sentir en todo su ser la convicción y la absoluta certeza de que su intuición se iba a convertir en realidad. Tuvo que adecuar su mente a su sueño, para que eso no se quedara meramente en una fantasía o un deseo. Su mente creó una memoria del futuro que, con el tiempo, se transformó en realidad.

Pero la mente a veces queda atrapada en el miedo al fracaso, al juicio, o en un sentido de insuficiencia. Es algo que le pasa a los mejores, hasta los triunfadores no son inmunes a estos miedos. Experiencias del pasado, normas sociales, los mundos de los cuales hacemos parte, nos condicionan, y anclan nuestros pensamientos y nuestras emociones al pasado. Nos convertimos en nuestro entorno, hasta que realizamos un acto consciente de trascendernos, atendiendo al crecimiento de la mente. Por eso, la transformación de nuestros entornos depende de la transformación de nuestra mente; esta debe ser hoy una preocupación central de un liderazgo consciente.