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El gerente como coach

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Una investigación hecha por Deloitte muestra que el rendimiento de los empleados crece hasta 21% cuando un manager utiliza habilidades de coaching para atender al desarrollo de sus empleados. Además, no es casualidad que Google, en su estudio sobre gerentes ejemplares, destaque la habilidad de coaching como una característica fundamental de un gerente efectivo.

Con esto, no quiero decir que un alto gerente que no incorpore habilidades de coaching en su estilo de gerencia no pueda ser efectivo. Más bien, quiero sugerir que ejecutivos que desarrollan esta sensibilidad encuentran una relación directa entre la buena comunicación y el crecimiento de los talentos, con el alto rendimiento de sus empleados. Después de todo, a los gerentes en la actualidad se les pide cada vez más atender al crecimiento de su personal. Hoy en día, una gerencia enfocada en el control y en dar órdenes es obsoleta, dado que el énfasis está en la importancia de la inteligencia emocional. El gerente hoy es cada vez menos el experto que se sabe todas las respuestas (lo que además resulta imposible en un mundo exponencial), y cada vez más el líder que da lineamientos, promueve la colaboración, toma decisiones acertadas, y tiene habilidades de pensamiento sistémico.

Joseph Weintraub y James Hunt, autores del libro The Coaching Manager, evidencian que los gerentes que adoptan un enfoque de coaching en la relación con sus subalternos consideran prioritario para el éxito involucrarse personalmente en el desarrollo del talento. Además, están sinceramente interesados en saber más sobre cómo van las cosas, qué tipo de problema tienen las personas, dónde están las brechas y las oportunidades, y qué se debe hacer mejor. Finalmente, son gerentes a los cuales les importa establecer conexiones efectivas. De hecho, la empatía le permite al gerente desarrollar una comprensión de lo que cada empleado necesita y ajustar adecuadamente su estilo. En otras palabras, los gerentes que hacen énfasis en una relación de coaching, priorizan la colaboración y delegan más responsabilidades. Además, hablan menos y escuchan más, dan menos órdenes y hacen más preguntas, no juzgan sino que dan una retroalimentación especifica.

Seguramente no se trata de ser más cariñosos. Un gerente efectivo mantiene un enfoque riguroso hacia los objetivos y los resultados. Pero el gerente que se ve también como un coach es alguien que simplemente no pregunta para recopilar datos, sino también para obtener soluciones, ideas y nuevos pensamientos. Si el objetivo es desarrollar empleados, hacer preguntas desafía a pensar más y más ampliamente sobre los problemas, ampliando de esta manera la perspectiva y mejorando las habilidades de análisis.

En definitiva, se trata de ampliar el circulo de las ideas y experiencias. En su libro Coaching for Performance, John Whitmore se pregunta si un gerente puede ser un buen coach. La respuesta es afirmativa, siempre cuando el gerente posea altos niveles de empatía, integridad, y desapego. No hay duda que alguien con estas características logre los niveles más altos de rendimiento.

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