ANALISTAS

Dr. Joe Dispenza
sábado, 8 de febrero de 2020

Más columnas de este autor Aldo Civico - aldo@aldocivico.com

El pasado fin de semana participé, en Bogotá, en el curso que Joe Dispenza ofreció en Colombia por primera vez. Dice este médico que su propósito es desmitificar lo místico. Sustenta que lo imposible se puede volver posible si educamos a nuestro cerebro, si impulsamos más el gran poder que nuestra mente tiene; y también, que la calidad de nuestra vida es la calidad de la vida de nuestra mente. Nos volvemos los creadores de nuestra vida cuando nos olvidamos de quienes somos y de nuestra experiencia en la tridimensionalidad del espacio y del tiempo, cuando accedemos al reino del inconsciente, que es el depósito de las posibilidades ilimitadas.

Durante mucho tiempo hemos creído en una clara separación entre mente y materia, como si fueran dos realidades distintas, pero se trata de una apreciación equivocada. De hecho, la neurociencia y la física cuántica corroboran que la realidad externa y concreta que vivimos es una proyección de la calidad de nuestra mente, o sea de nuestros pensamientos y emociones.

Por eso, hay una estrecha relación entre transformación personal y alto rendimiento. De hecho, mejorar la calidad de nuestros resultados requiere la actualización de nuestra mente, más específicamente de la calidad de nuestros pensamientos, convicciones, valores, y sobre todo emociones. Es decir, requieren la expansión y el crecimiento de nuestro núcleo interno. Para lograr esto hay que trascender el contexto, las emociones, el presente, así como el pasado. Sabemos que no podemos generar una nueva realidad manteniéndonos al mismo nivel del presente. Antes que Dispenza, lo dijo Einstein. Es decir, tenemos que imaginarnos más grandes de lo que somos, no solo para hacer nuevas cosas, sino para hacer nuevas las cosas.

Recordé una conversación que tuve con Juanes, una noche, en Medellín. Me habló del momento en el cual decidió salirse de Colombia para dar vida a su sueño de ser un artista de talla internacional. No fue fácil, me recordó Juanes, porque pocos en su entorno entendieron del todo su decisión. Juanes tuvo que trascender su entorno, soltar condicionamientos, y conectarse y vivir desde un futuro que quería emerger. Su realidad como estrella de la música internacional nació primero que todo en su mente, antes de expresarse en la realidad. Su mente creó una memoria del futuro que con el tiempo se transformó en realidad.

Pero la mente a veces se queda atrapada en el miedo al fracaso, a ser juzgados, o en un sentido de insuficiencia. Es algo que le pasa a los mejores. Incluso los triunfadores no son inmunes a estos miedos. Experiencias del pasado, normas sociales, los mundos de los cuales hacemos parte, nos condicionan, y anclan nuestros pensamientos y nuestras emociones al pasado. Nos convertimos en nuestro entorno, hasta el momento en el que hacemos el acto consciente de trascendernos, atendiendo al crecimiento de la mente. Por eso, la transformación de nuestros entornos depende de la voluntad de transformar nuestra mente; esta debe ser hoy una preocupación central de un liderazgo consciente.