Analistas

Y ahora, mis estimados, Teherán?

La semana pasada nos despedimos de un largo periodo de estrés financiero atado a la incógnita de si Grecia continuaría siendo la nación número 17 de la Eurozona. Después de ser espectadores de varios meses de discusión sobre cómo lograr que el sector privado participara en el ejercicio de disminución de la deuda pública del país heleno, y después de vivir meses en los cuales la comunidad económica europea se dedicó a obligar a Grecia a aprobar reformas estructurales de alto calibre, hoy tenemos, por fin, una aparente finalización de este largo y desgastante proceso.

La decisión del sector privado de aceptar los agresivos términos propuestos para lograr la reestructuración de la deuda helena hará que la tasa de la deuda pública contra PIB de Grecia pase de aproximadamente 160% a más o menos  140%. La reestructuración de la deuda en manos privadas también le abre el paso al desembolso por parte de la UE del paquete de ayuda a Grecia de ?130.000 millones, y más importante aún, la reestructura "limpia" el cronograma de amortizaciones de la deuda pública. Mejor dicho, parece ser que Grecia ya no tendrá que imprimir Dracmas para pagarle a los empleados públicos sus salarios, por lo menos no en el futuro cercano. Buena noticia.

El hecho de que Grecia vaya a dejar de ser el "tema del día" implica que los mercados financieros buscarán otra preocupación. Porque, como algunos  sabrán, los mercados financieros siempre necesitan tener preocupaciones para poder funcionar. Especulo que la preocupación de ahora en adelante será el "cómo" evolucionará el conflicto Irán-Israelí. Dicen los que saben, que Irán continúa trabajando a pasos agigantados en el objetivo de producir un arma nuclear, lo que claramente, es un gran riesgo para Israel, porque Irán ha utilizado palabras muy fuertes en contra del estado israelita en el pasado (entre otras, "aniquilación").

La pregunta del millón para los mercados financieros es si Israel va a estar dispuesto a atacar las instalaciones nucleares de Irán en el futuro cercano, o si Estados Unidos logrará que Benjamín Netanyahu le de una opción adicional a la diplomacia. Existen unos escenarios bastante claros. Si Israel ataca a Irán, muy seguramente Irán intentará cerrar el estrecho de Ormuz, que es el estrecho de 39 kilómetros de ancho que separa a Emiratos Árabes e Irán. Por este estrecho transitan los tanqueros de petróleo de Irak, Arabia Saudita y Emiratos Árabes. En total, 17-18 millones de barriles de petróleo transitan todos los días a través del estrecho de Ormuz, más o menos 40% del total de petróleo que se exporta en el mundo todos los días.

Según los expertos, si Irán bloquea el estrecho, los precios del crudo a nivel internacional se dispararán a niveles jamás vistos, implicando, por lógica, que el precio de la gasolina se incrementará en forma paralela. Y eso implica que muy seguramente el ingreso disponible de las familias a nivel mundial colapsaría, hecho que muy seguramente generaría otra recaída en la economía mundial.

¿Qué tan probable es este escenario? Claramente pronosticar guerras es una labor imposible. Pero a mí me tranquiliza lo siguiente. El 2012 es un año de elecciones, y lo último que necesita el presidente Obama en este momento es una guerra que lleve los precios del petróleo a niveles extremos, pues si eso sucede, la gente en Estados Unidos le echará la culpa al Presidente de su renovada miseria económica. Mejor dicho, Obama perdería la reelección. Estados Unidos aún tiene mucha influencia dentro del estado Israelí, y yo espero que el Presidente Obama presione a Israel para evitar un ataque en este momento. Ojalá no me equivoque, porque si al colombiano le parece que un galón de gasolina a $9.000 es caro, calcule lo que pensará si ese galón se incrementa a $20.000 o a 30.000?.

Alberto J. Bernal-León