Analistas

Posibles sorpresas en 2016

He decidido imitar a muchos opinadores económicos del mundo y presentar mis visiones sobre las posibles sorpresas que se podrían ver, desde el punto de vista económico y político, durante  2016. Valga decir que esta nota incluye expectativas que el consenso del mercado cataloga como eventos de poca probabilidad, pero que yo considero son eventos que fácilmente podrían estar cercanos a 50% de riesgo de ocurrencia.

Un triunfo de Donald Trump en las elecciones del 2016. Dios nos libre, pero estimo que el riesgo de que este candidato gane es más alto comparado con el que estima la mayoría de la gente. La razón es sencilla. Una gran parte del pueblo norteamericano simplemente no ha sentido los beneficios de la recuperación económica, pues sus salarios continúan estancados en niveles inferiores a los vistos hace más de 10 años. La razón detrás de este evento es la automatización de los procesos del sector de servicios a nivel mundial. Pero muchos norteamericanos no le están echando la culpa a los robots de su desgracia, sino a los mexicanos que viven en EE.UU. Los riesgos económicos atados a la eventual presidencia de Trump son muy grandes, porque Trump es un populista económico. Mejor dicho, Trump es un enemigo de la globalización.

La Fed se ve imposibilitada a subir las tasas de interés nuevamente. Mejor dicho, la Fed, a pesar de tener toda la intención de continuar en su proceso de normalización monetaria, se ve imposibilitada a subir las tasas, porque la economía y la inflación no colaboran. Si esto llega a suceder, y la Reserva Federal se ve obligada a mantener su tasa de intervención en solo un 0,5%, el resultado será que el bono del tesoro norteamericano, en vez de subir a 2,5% para final de 2016 como espera el consenso del mercado, seguramente bajará en tasa hasta un 1-1,25%. Que las tasas de interés de los bonos de EE.UU. bajen en vez de subir sería una inmensa sorpresa para la mayoría de los inversores en el mundo.

A pesar de todos los esfuerzos del mundo para disminuir la incidencia de terrorismo, ocurre un ataque masivo en EE.UU., Londres, París, o Berlín. Más grave aún si el ataque ocurre en un avión, o con la participación de un avión (algo cercano a lo que sucedió el 11 de Septiembre del 2001). Además de la pérdida humana atada a estos eventuales actos de terrorismo, el mundo correría el riesgo de caer en una recesión si el transporte aéreo se ve afectado. Quizás el lector no ha caído en cuenta de esto, pero les puedo decir que una eventualidad donde no hay transporte aéreo en el mundo por un par de semanas es sinónimo de una monumental caída económica. Este escenario también sería consistente con una corrida financiera en el mundo emergente (los recursos se irían a comprar dólares, yenes, y bonos del tesoro de EE.UU. y Japón).

La reacción de los mercados a un ataque terrorista de gran escala en EE.UU. durante las semanas subsiguientes al suceso muy probablemente sería consistente con un incremento importante del precio del petróleo. La razón es sencilla. No existe posibilidad de que un ataque en EE.UU. no genere una reacción militar a gran escala versus los bastiones del Estado Islámico, y muy seguramente la reacción de estos terroristas sería la de atentar masivamente en contra de las instalaciones energéticas en el Medio Oriente. Mejor dicho, muy probablemente habría astringencia de petróleo en el mundo bajo ese escenario. Paradójicamente ese evento podría probar ser hasta positivo para el mundo emergente. ¡Un muy feliz año nuevo para todos los lectores!