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Petróleo barato, apuesta errada

Los modelos que manejamos en XP nos indican que para finales de 2016 el mundo debería estar demandando un total de 96,8 millones de barriles de petróleo diarios para satisfacer sus necesidades energéticas. Esto implica que la demanda de petróleo a nivel mundial se va a incrementar en 1,3 millones de barriles diarios durante 2016, significando un crecimiento de 1,4% año/año. Este modelo asume que hay una pequeña desaceleración en el crecimiento de la demanda de petróleo en 2016 comparado con el crecimiento que se vio en 2015, cuando la demanda se incrementó 1,5% año/año. El incremento de 1,3 millones de barriles estará completamente atado al crecimiento del consumo que se verá en el mundo emergente. En XP esperamos, por ejemplo, que la India demande 400.000 barriles adicionales durante 2016.

A diferencia del mundo en desarrollo, el mundo desarrollado verá un estancamiento o una caída en la demanda de petróleo durante 2016. La relevancia del “movimiento verde” en esos países, atado al incremento en la utilización de energías alternativas para generar energía eléctrica, explica el estancamiento. Normalmente, una expectativa de crecimiento muy bajo en la demanda de petróleo debería coincidir con un estancamiento en los precios.

Sin embargo, creo que esta vez veremos lo contrario a lo que espera la mayoría. En mi opinión, lo que se viene es un incremento adicional muy relevante en el precio del petróleo. Según los modelos que corro periódicamente, para finales de 2016 el mundo estará produciendo un total de 96,7 millones de barriles de petróleo diarios, 0,5% menos versus lo que se producía a finales de 2015. Este número incluye la expectativa de que para finales de 2016, (1) EE.UU. va a estar produciendo 900.000 barriles de petróleo diarios menos a los que producía a finales de 2015, (2) que el agregado del resto de los pozos no convencionales del mundo va a estar generando 400.000 barriles menos, (3) que Irán estará produciendo 600.000 barriles adicionales, y (4) que el resto del mundo árabe va a estar vendiéndole al mundo 300.000 barriles adicionales. Si esos números se cumplen, 2016 concluirá con una astringencia de oferta versus demanda de 100.000 barriles diarios, y 2017 terminará con un exceso de demanda de 2,2 millones de barriles diarios.

Por lo tanto, mi visión es que el precio del WTI seguirá subiendo y que terminará 2016 cercano a US$55 por barril, y que para finales de 2017 el precio del crudo estará cercano a US$70. Considero poco probable que el precio del petróleo vaya a volver a US$100 en los próximos años, entre otras cosas porque a US$100 el mundo se mostraría nuevamente muy interesado en financiar la exploración de petróleo no tradicional. Pero creo aún más improbable que el precio se devuelva a US$20 por barril, como argumentan algunos. 

El mundo ha experimentado una caída estrepitosa en los precios del petróleo desde finales de 2014 por una razón muy sencilla: se estaba produciendo mucho más petróleo del que se estaba demandando. Pero la cosa ha cambiado radicalmente en los últimos trimestres. Un científico de los mercados explicaba la cuestión en términos bastante sencillos hace un par de meses: “la cura para los precios bajos del petróleo es precios bajos del petróleo”. Y, efectivamente, la caída brutal que se ha visto en los precios del petróleo ha generado una verdadera depresión en la actividad exploratoria a nivel mundial, que es exactamente lo que se necesitaba para estabilizar los precios. La “mano invisible” haciendo la labor.