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Palabras sabias

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Este diario, publicación que tanto apoyo me ha brindado desde el inicio de mi carrera, ha estado presentando en los últimos días una serie de charlas muy interesantes con intelectuales como Alberto Carrasquilla y Rosario Córdoba. Traigo esto a colación porque siempre he pensado que la frase célebre de Winston Churchill “Never let a crisis go to waste” (nunca desaproveches una crisis) tiene que convertirse en un lema de vida para todos nosotros. Seamos sinceros, cuando todo es color de rosa, hay poca razón para cambiar. Solo cuando el panorama se pone gris, es que los humanos finalmente comenzamos a sentir la necesidad de ajustarnos a las nuevas realidades del mercado y de la vida en general. Yo lo tengo claro. Si la tecnología decide en el futuro que un algoritmo puede hacer mejor trabajo que yo dando recomendaciones, pues ni modo, figurará devolverme a la universidad a estudiar matemática pura para poder conseguir empleo.

La mini crisis que está viviendo Colombia actualmente tiene que ser aprovechada por la dirigencia para tomar decisiones. El exministro Carrasquilla argumentaba en su entrevista con La República que el país necesita aprobar una reforma laboral estructural en el corto plazo. Decía el exministro que: “Colombia es un país extremadamente informal gracias a las características de nuestro mercado. La informalidad presiona a la baja el crecimiento. Son actividades de muy baja productividad, generan discrepancias muy grandes en términos de la distribución del ingreso. Son actividades que en la inmensa mayoría de los casos no tienen futuro”.

Ahora, cómo se corrigen estas ineficiencias a las que hace hincapié el exministro Carrasquilla? Sencillo: disminuyendo el costo atado a la formalización. Y eso se logra disminuyendo aún más los costos parafiscales, disminuyendo el costo de formalizar la empresa (minimizar los trámites), y más importante aún, disminuyendo los costos atados a cerrar una empresa. Que las empresas de Colombia tengan que indemnizar con altos pagos a los trabajadores que pierden su empleo por reestructuración o cierre, convierte a la informalidad en un problema perenne para el país.

Es importante también que la dirigencia Colombiana utilice la coyuntura actual para mejorar la estructura tributaria de Colombia. Como ya se ha argumentado muchas veces en esta columna, el nivel de impuestos corporativos que están pagando las empresas está convirtiendo a Colombia en un país que sufre de una gran desventaja para atraer inversión. Seamos sinceros, si la tasa corporativa para una empresa de servicios en Colombia está alrededor de 44%, mientras que esa misma empresa pagaría 12,5% en Irlanda o 20% en Dinamarca, de verdad nos creemos el cuento de que las empresas vendrán a Colombia porque la gente en Colombia es muy ‘chévere’? Pues créanme, los irlandeses también son ‘chéveres’…

Es necesario hacerles caso a Rosario Córdoba y a los otros miembros de la comisión de trabajo que está buscando mejorar la estructura del sistema tributario. Colombia necesita entender que el mundo está avanzando en la senda de disminuir la tributación corporativa a costa de incrementar la tributación sobre las personas naturales vía mayor recaudo de IVA y de decretar un menor límite de ingreso para comenzar a declarar renta. Que suena “antisocial”, sin duda, en primera instancia. Pero la evidencia empírica demuestra inequívocamente que este es el único camino válido hacia el desarrollo. Y solo el desarrollo acaba con la pobreza.

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