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Más pensamientos sobre la reforma pensional

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En Abril pasado encontré en Cartagena, con motivo del Congreso anual de la Fiap y Asonfondos, algo que hacia muchísimo tiempo no encontraba: miedo e incertidumbre. Miedo e incertidumbre ante lo que nos puede devengar el proyecto de ley que el ministro de Trabajo Rafael Pardo quiere presentar en el legislativo colombiano en las próximas semanas. 

 
El sistema pensional colombiano es, seamos sinceros, un sistema que deja muchísimo que desear. Por ejemplo, según los datos oficiales, Colpensiones le provee mesada a aproximadamente 975.000 colombianos, cuando esta entidad debería dar sustento a tres veces más personas. Y lo más grave de toda esta cuestión es que el subsidio de esas 975.000 personas le cuesta al país el 7,3% del PIB, más del doble de lo que gasta el país educando a sus niños.
 
En cuanto a los futuros retirados, el régimen privado de pensiones (régimen de ahorro individual con solidaridad) tiene aproximadamente 10,1 millones de afiliados, a pesar de que el número de empleados a nivel nacional está cercano a los 21 millones. La informalidad laboral que existe en Colombia (atada en gran parte a los altos costos que sufren los empresarios colombianos que quieren formalizar a sus empleados), es la principal causante de la escasez de contribuyentes.  
 
Ante las clarísimas deficiencias del sistema, el gobierno necesita y debe aprobar una reforma  que ayude a mejorar las condiciones del sistema pensional colombiano, con el interés de lograr que (1) el sistema sea más justo, (2) que sea fiscal y generacionalmente viable, y (3) que cubra a la mayor cantidad de gente posible. 
 
Desafortunadamente, la reforma que pareciera pretende aprobar el Ministerio del Trabajo no logra los cometidos. En cuanto al punto de que el sistema sea más justo, el proyecto de ley no busca incrementar la edad de retiro, siendo esta una clarísima obligación en un mundo donde cada vez hay menos jóvenes y donde la gente vive más tiempo. Además, es clarísimo el hecho que el régimen de prima media (Colpensiones) es extremadamente inequitativo, sistema donde las pensiones altas se comen la inmensa mayoría de los recursos. 
 
La reforma del gobierno tampoco busca que el sistema se vuelva fiscal y generacionalmente viable. ¿Por qué razón afirmo esto? Sencillo. El proyecto del gobierno NO convierte a Colpensiones en una AFP con cuentas de ahorro individual. Como argumentaba antes, nos guste o no, los humanos estamos teniendo menos hijos y estamos viviendo más, y si hay menos jóvenes, en el futuro habrá menos trabajadores contribuyendo para pagar las pensiones de los viejos, quienes, a propósito, estarán viviendo más tiempo. Insisto, si la idea es generar más competencia en el manejo de las pensiones, pues Ministro, convierta a Colpensiones en una AFP con cuentas individuales, y listo. 
 
La necesidad de lograr que el sistema cubra más gente es una prioridad inmensa. Ahora, Ministro, reforzar la caja del sistema estatal de prima media, vía la creación del sistema de pilares que le deje al gobierno todas las cotizaciones del primer salario mínimo, es espectacular desde el punto de vista del flujo de caja, pero esa decisión no mejora la cobertura a futuro ni mejora la viabilidad financiera del sistema pensional. 
 
La viabilidad financiera del sistema pensional solo se logra migrando a todos los contribuyentes del sistema pensional colombiano hacia cuentas individuales de ahorro (como lo acaban de hacer los países nórdicos) y se evidencia en el informe especial publicado por The Economist el pasado 2 de febrero titulado “Northern lights” y vía la formalización de la economía.
 
Obviamente, Ministro, esta decisión no le ayudará a su cartera a conseguir más flujo de caja para cubrir más gente en el corto plazo. Pero el loable objetivo de subsidiar a los viejos actuales que no reciben nada no puede comprometer la viabilidad de las pensiones futuras de los colombianos.
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