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Helicopter Money

Bloomberg news fue la primera casa de noticias que filtró la noticia de que el exgobernador de la Reserva Federal Ben Bernanke había viajado a Tokio la semana pasada para reunirse con el gobernador del Banco Central de Japón Haruhiko Koruda y con el Primer Ministro Shinzo Abe. Según se especula, Bernanke voló a Tokio para tener almuerzos “consultivos” sobre el futuro de la política económica del país con esos dos líderes. La noticia movió mercados, porque Ben Bernanke es uno de los mayores proponentes del mundo de la necesidad de implementar políticas económicas heterodoxas, porque Bernanke entiende muy bien que el mundo desarrollado continúa inmerso en un proceso estructural de disminución del crecimiento de la demanda agregada.

El “helicopter money” o el “dinero helicóptero” es un concepto económico, monetario, fiscal, que como implica su propio nombre, es bastante heterodoxo. Mejor dicho, la política económica que va muy seguramente a implementar Japón en los próximos meses es una política mediante la cual las autoridades imprimen billetes de la nada y sin ningún costo fiscal, y se los reparten a la población, para que la población los utilice de la forma que quiera. Esta política es análoga a tirar billetes desde un helicóptero a una plaza de mercado, para que la gente recoja esos billetes y los utilice para comprar. ¿Cuál es el objetivo final de esa política? Pues que la gente gaste, porque si la gente gasta, la inflación sube, y tener inflación es mejor que tener deflación. 

El “helicopter money” es diferente a la política del relajamiento cuantitativo (quantitative easing) que se ha venido implementando por varios años ya porque el relajamiento cuantitativo depende la voluntad y la capacidad que tengan los bancos de un país para prestar esos recursos monetarios nuevos que se crean. El relajamiento cuantitativo implica que el Banco Central le compra los bonos del tesoro del país en cuestión a los bancos y a los inversionistas, y de ahí en adelante todo depende de que haga el inversor o el banco con esos recursos recién impresos. Si los bancos deciden mantener esos nuevos recursos como reservas extraordinarias, entonces la velocidad del dinero no se incrementa, y por lo tanto la política no genera el efecto económico esperado. En el caso del dinero helicóptero, el dinero creado irá directamente a la cuenta bancaria del consumidor en cuestión, o directo a la cuenta del tesoro del país, para que ese país en cuestión utilice esos recursos para pavimentar carreteras o mejorar la red ferroviaria del país en cuestión.

La otra parte importante acá es ver cómo se financia esa expansión fiscal sin que ese gasto fiscal genere más deuda pública. Hay varias opciones. Una opción sería la venta de un bono perpetuo de Japón con un cupón irrisorio, una idea, que según dicen los que saben, Bernanke le presentó al Primer Ministro Abe. Este bono lo podría comprar el Banco Central del Japón directamente, o quizás hasta inversores estarían dispuestas a comprar un bono que nunca maduraría y que no tendría cupón. ¿Por qué puede uno pronosticar algo tan “esquizofrénico”? Porque las instituciones de Japón hoy en día están comprando bonos del tesoro que rinden tasas negativas. ¿Cómo lo sé? Pues muy sencillo, porque cuando escribo “JAPAN 10 YEAR” en mi terminal de Bloomberg, el aparato me dice que la tasa de retorno es un NEGATIVO 0,22%. ¿Va a funcionar esta política? ¿Va a incrementar el crecimiento de Japón? No tengo idea. No soy clarividente. Pero les apuesto que el anuncio viene.