ANALISTAS

El día después
martes, 21 de julio de 2020

Más columnas de este autor Alberto J. Bernal-León

Está quedando claro, no porque lo diga yo, sino porque es lo que está mostrando la evidencia, que en Latam aplanamos demasiado la curva de contagios. La buena noticia es que esa realidad implica que en Latam, como región, y Colombia en particular, seguramente va a ver menos víctimas que las que vieron países que no quisieron, o no pudieron, aplanar la curva de contagios en forma extrema. La mala noticia es que la diferencia de decesos entre países no va a ser material en el mediano plazo, y que al haber aplanado tanto la curva, tendremos que convivir con la primera vuelta de este patógeno por más tiempo que el que tuvieron que hacerlo países como España o Italia, con claros efectos devastadores en las estadísticas sociales y económicas de la región.

Pero todo esto ya es historia patria. Ahora toca es enfocarse en lo realmente relevante, que es ver cómo diablos logramos salir de esta tragedia social y económica tan grande que nos tocó vivir. Primero lo primero. Me aterra ver que aún hay gente que piensa que la humanidad no va a poder controlar el virus. A ver, si la humanidad ha logrado controlar y convivir con pandemias por siglos, y sin tecnología, es de un ridículo brutal seguir con el cuentico de que todos nos vamos a morir de covid. No. Solo 0,2% de las personas a las que le da covid sucumben a la enfermedad. Y si usted es joven y medianamente sano, estadísticamente hablando el riesgo suyo es casi 0%. ¿No me cree? Pues cerciórese usted mismo: https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/hcp/planning-scenarios.html#definitions

El “día después” de la pandemia vamos a necesitar que la sociedad en general se ponga la camiseta para intentar recuperar el territorio perdido lo más rápido posible. Cuando se acabe esta tragedia, Colombia tendrá millones de nuevos desempleados, millones de nuevos pobres, cientos de miles de niños más durmiendo con hambre. Por lo tanto, tendremos que, literalmente, reconstruir el país. Ese plan de reconstrucción va a tener muchas facetas diferentes. Una opción de reconstrucción vendrá de las toldas de Gustavo Petro y su impresentable tocayo Gustavo Bolívar. Esos personajes pedirán expropiar las empresas y los capitales de los colombianos más adinerados para poder generar una renta básica alta y permanente. Ya sabemos cómo terminaría esto, si se llega a implementar. Comienza con V y termina con a.

Los políticos de centro pedirán más impuestos a los empresarios y más deuda para poder mantener el gasto público. Personas como yo pediremos que se utilice la situación actual para cambiar la base estructural de la economía. Las prioridades deberían ser: (1) desburocratizar aún más los procesos de aprobación de proyectos de inversión, (2) ponerle aún más coto a las licencias previas, (3) disminuir aún más las trabas a la inversión en infraestructura, (4) rediseñar el sistema pensional de reparto para disminuir los subsidios a los más pudientes, (5) cobrarle impuesto de renta a las pensiones altas, (6) incrementar la canasta de productos que pagan IVA, y (7) exigirle responsabilidad a la clase trabajadora para que no se convierta en un obstáculo más a la recuperación.

Ya es hora de que los trabajadores y los opinadores entiendan que sin empresas no hay trabajo. Como decía Winston Churchill, “algunos ven a la empresa privada como si se tratara de un tigre depredador a quien disparar. Otros lo ven como una vaca que pueden ordeñar. Solo unos pocos la ven como realmente es: el caballo fuerte que tira la carroza”.