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Analistas 04/05/2021

¿Cómo será el consumidor 2030?

Adriana Gutiérrez Ramírez
Gerente de Bloom Ecoworking

Es una pregunta que no solo los mercadólogos nos debemos hacer dadas las circunstancias actuales, sino también todo emprendedor, consultor, estudiante universitario, y analizar con frecuencia, pues el comportamiento de consumo de las personas está pasando por importantes cambios, que no obedecen a situaciones coyunturales sino qué han llegado para quedarse, afinarse y consolidarse.

Estamos en plena década de la sostenibilidad y muchos trabajando a toda máquina para cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible trazados por la Naciones Unidas para 2030 y en 10 años la forma como las personas consumen habrá cambiado muchísimo. Somos habitantes de un planeta lleno de recursos naturales del que nos podemos beneficiar y vivir dignamente sin comprometer el futuro de las próximas generaciones. Es el gran reto.

Ahora bien, falta mucho en materia de regulación que permita dar un salto a la sostenibilidad, pero sobran interés y ganas de querer hacer las cosas bien. Empresas colombianas grandes y representativas de todos los sectores que hoy se encuentran dentro del índice global de sostenibilidad de Dow Jones lo demuestran claramente. Quedan nueve años, casi ocho, pero tristemente son muchos los que aún están diseñando planes de marketing que se quedaron en el pasado, para el consumidor de hace diez años, que no se han dado cuenta de los objetivos que tenemos como humanidad para 2030, de que el ser humano crece y se transforma, de que en diez años nuestro principal consumidor será el genzennial, el milennial, el baby boomer y hasta algunos de la X, seres en constante evolución. The Economist lo ha mostrado en las principales tendencias para este año, y más que tendencias son negocios que están funcionando con mucho éxito.

El asunto clave aquí está en los valores e iniciativas que surjan desde la transparencia y el core del negocio; quienes lo tomen por moda serán rápidamente rechazados por el mercado.

Hoy no se habla de un consumidor pasivo que cree cuanto mensaje ve y oye; es una persona que investiga, lee y consulta, conoce al detalle cadenas de suministro, procesos de producción y comercialización de sus marcas favoritas, el trato que da a sus colaboradores, las buenas prácticas socio ambientales y sabe si en últimas esa marca practica el terrorífico “greenwashing”.

Ya podemos decir que contamos con muchos hábitos de consumo que están haciendo parte de un estilo de vida cada vez más compatible con el planeta y la sociedad: construcciones y soluciones de vivienda con sistemas de energía renovable para el auto consumo y el de los demás, familias que incorporan buenas prácticas al interior de las mismas, teletrabajo que ha llevado a reducir las emisiones de carbono e incorporado prácticas sostenibles en el ahorro de energía, menos impresiones, menos despilfarro de papel y el uso de espacios de trabajo colaborativos.

La forma de viajar ha cambiado, crecen los servicios de glamping (campamentos glamorosos) el uso de Airbnb y el carpooling. Las nuevas generaciones no quieren comprar vehículo sino usar medios alternativos, transporte público, carros eléctricos, se desplazan a pie y en muchos países crece el transporte en tren. Hemos vuelto a consumir como hacían los abuelos cuando no existía el boom del plástico, mercamos usando bolsas de tela y canastas, y consumimos pasabocas más saludables. Y como sin darnos cuenta, estamos inmersos en un estilo de vida sostenible forzando a las marcas a hacer lo suyo en la materia, pero no sabemos quién será nuestro consumidor 2030. ¿Que extraño, verdad?