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ALTA GERENCIA Transporte, clave de eficiencia empresarial
lunes, 3 de marzo de 2014
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Fernando Albán Díaz del Castillo

En la medida en que las empresas empiezan a crecer, es normal que surja la necesidad de adquirir uno o más vehículos, bien sea para el desplazamiento de empleados o para el transporte de mercancías y entrega de pedidos; administrar una flota de vehículos, bien sea grande o pequeña, esté conformada por automotores de carga o de pasajeros, constituye una ardua tarea que tiene como misión fundamental conformar un equipo confiable de conductores y asegurar un parque automotor en óptimas condiciones técnicomecánicas.

Para conocer algunos de los secretos que entraña esta labor, así como las múltiples opciones de equipos y softwares disponibles en el mercado para la administración eficiente de una flota de vehículos y su correspondiente planta de conductores, entrevisté a Rafael Bermúdez Acosta, un ingeniero Industrial con varias especializaciones y una maestría en Gerencia de Operaciones en proceso, quien a lo largo de los últimos 6 años ha tenido bajo su responsabilidad el manejo de una importante flota de vehículos de carga y pasajeros.

El transporte, según afirma el ingeniero Bermúdez, tienen 3 componentes fundamentales: el factor humano, el parque automotor y las vías. Lo primero que se debe tener en cuenta, es que conducir un vehículo es una labor de alto riesgo que demanda mucha responsabilidad; quien conduce puede causar la muerte, lesiones personales y daños de enorme cuantía a la propiedad, por lo que la selección de los conductores y el trabajo de capacitación que se haga con ellos para elevar su nivel técnico, cultural y de conocimientos, es fundamental para disminuir los riesgos inherentes a la profesión.

En la escogencia del parque automotor, es muy importante tener en cuenta las condiciones de las vías y la topografía del terreno por el que se va a transitar; algunos vehículos de alta gama que se adquieren para las gerencias de las compañías, fueron diseñados para transitar en autopistas construidas bajo las más altas especificaciones técnicas. Cuando estas finas y delicadas máquinas circulan en medio de trancones y por vías anegadas y destrozadas como las nuestras, sufren prematuras y costosas averías; lo mismo ocurre con vehículos de carga que no fueron diseñados para topografías agrestes como la nuestra y cuyos motores terminan siendo exigidos más allá de lo estipulado en los manuales de operación. Los sistemas de optimización de rutas con seguimiento satelital, afirma Bermúdez, son un cuarto y fundamental componente del sistema de administración de cualquier parque automotor, porque permiten el control, en tiempo real, de todos los vehículos que se encuentran en operación, la velocidad a la que se desplazan y hasta la forma como se los acelera y frena. Estas herramientas computacionales, permiten optimizar todo el sistema, determinando qué vehículos con qué capacidad deben asignarse a qué rutas, cuánto combustible consumirán, cuándo deberá hacerse los cambios de aceite y determinados mantenimientos; algunos llegan incluso a estimar el desgaste de cada llanta.

Las empresas pequeñas, que no cuenten con estas herramientas de alta tecnología, deben por lo menos tener estadísticas claras de tiempos de desplazamientos y rangos normales de consumos de combustible para evitar que los conductores aprovechen la falta de control, para hacerse a un “extra” que termine encareciendo la operación. La alta demanda de conductores que ha generado la entrada en operación del Sistema Integrado de Transporte Público (Sitp), las nuevas rutas de Transmilenio y otros similares, han complicado la consecución de conductores buenos y confiables, señaló el ingeniero.

Para la prolongación de la vida útil de cualquier parque automotor, anota Bermúdez, es fundamental el cuidado con que el conductor opere el vehículo y la realización de los mantenimientos que recomienda el fabricante, ojalá en talleres autorizados y mediante la utilización de repuestos originales. El mercado está lleno de repuestos baratos, que a simple vista parecen idénticos, pero que, por no ser originales, pueden ser de inferior calidad y presentar diferencias imperceptibles, que podrían alterar el buen funcionamiento del vehículo.