lunes, 7 de octubre de 2013
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Fernando Albán Díaz del Castillo

En el estudio de las habilidades y competencias que todo trabajador requiere para el desempeño de un determinado cargo, surge un importante elemento adicional, sin el cual los conocimientos y habilidades que tiene una persona, carecen totalmente de valor; de nada vale que el empleado tenga la capacidad para hacer algo y sepa cómo hacerlo, si sencillamente no le gusta o no desea hacerlo.

De ahí la importancia de la motivación para conseguir que todo el personal se compenetre con los objetivos de la organización y aporte sus conocimientos, habilidades y experiencia en su consecución. Según Wikipedia, la motivación “es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta”. Podría definirse como ese resorte que pone en funcionamiento el mecanismo que nos lleva a actuar de manera entusiasta, a la hora de emprender cualquier actividad.

Muchos son los factores que motivan a un trabajador a permanecer en una empresa y a aportar sus capacidades con desprendimiento y entusiasmo; dentro de ellos, todo aquello que contribuya a la formación de los trabajadores como seres integrales, que les permita dedicar el tiempo laboral a lo laboral y el tiempo libre a sus familias y aficiones, es muy significativo.

De igual manera, contar con un jefe en el que se pueda confiar, del que se pueda aprender, que sea justo, escuche a sus subalternos, reconozca, agradezca y valore los logros, deje trabajar y tenga liderazgo serán otros factores importantes en el complejo mundo de las motivaciones. Hay muchos aspectos que cuando se tienen, no motivan significativamente, pero si se carece de ellos, pueden llegar a ser devastadores.

Un ejemplo es el entorno. Oficinas con buena iluminación, equipos que funcionen adecuadamente, suficientes elementos de trabajo y adecuada ventilación. Ahora, tener por oficina lo que comúnmente se denomina “un hueco”, puede ser no solamente muy desmotivante, sino constituir una humillación para el trabajador.

Resulta primordial que el empleado cuente con un salario competitivo dentro de la empresa y el sector pues saber que se devenga menos que otros empleados de igual o inferior nivel jerárquico dentro de la compañía sí genera mucho malestar. También es importante tener en cuenta lo contraproducente que resulta de los incrementos salariales, ascensos y premios basados en preferencias; tenga en cuenta que así se otorguen bajo el más absoluto secreto, tarde o temprano todos en la compañía terminarán por enterarse y harán muchas conjeturas que en nada beneficiarán a los implicados.

Trabajar en aquello que a uno le gusta es otro motor fundamental del entusiasmo y de ahí la importancia de ubicar a los trabajadores en cargos que se adecúen a su perfil y en los que puedan poner en práctica sus habilidades y conocimientos. Algunos gerentes consiguen que sus empresas se conviertan no solamente en un buen lugar para trabajar, sino que consiguen que el trabajo se trasforme en algo divertido; la gente ríe y se ve contenta, se eleva la confianza y bajan los niveles de estrés.

Si usted como jefe, no es un buen motivador, tenga en cuenta que es mucho lo que puede lograr sencillamente evitando todo aquello que pueda desalentar a su equipo de trabajo, como por ejemplo, apropiarse de las ideas, ser desconsiderado con las necesidades de sus colaboradores, dar un trato descortés, no reconocer sus errores ni los logros de su equipo o infundir temor para alcanzar las metas.

De los empleados, solo 20% trabaja a plena capacidad
En una investigación realizada por el Public Agenda Forum de Estados Unidos, encontró que de los entrevistados, menos del 20% sentía que trabajaba a plena capacidad; un 50% dijo no esforzarse en su trabajo más que lo necesario para mantenerlo y un 75% que podría ser significativamente más productivo. Una adecuada motivación podría modificar este panorama e incrementar la disposición a trabajar mejor.