miércoles, 17 de julio de 2019

Las contrataciones basados en la meritocracia están conduciendo a escenarios donde la pluralidad es protagonista

Paola Pulgarín

La inclusión y equidad de género dentro de las organizaciones está permeado las salas de juntas. Hoy, las empresas han asumido una posición más objetiva dentro de los procesos de selección que llevan a cabo para elegir a sus miembros de Junta. Los ascensos y contrataciones basados en la meritocracia y en políticas robustas de diversidad, están conduciendo a las compañías hacia escenarios donde la pluralidad es protagonista en términos de productividad y desarrollo de negocio.

En un estudio hecho por McKinsey, que fue titulado “La diversidad importa”, se descubrió que las juntas directivas con mayor diversidad se desempeñaron mejor que las menos diversas, con un rendimiento de capital 53% mayor que el promedio. Estas juntas diversas también contribuyeron a lograr un 14% más de ganancias y, sorpresivamente, como lo explica Credit Suisse en un reporte similar, empresas con al menos una mujer en la Junta Directiva superaron, en un 26%, a sus pares sin mujeres en la Junta.

Las empresas han invertido en capacitación y programas de desarrollo para construir áreas de Recursos Humanos más inclusivas, donde desde el lenguaje y la redacción de ofertas, se vele por realizar procesos más justos sin sesgos de género. Concentrándose en encontrar el mejor talento, buscando constantemente grupos de trabajo que permitan alcanzar un equilibrio empresarial.

Por otro lado, la tecnología juega un rol fundamental para lograr derribar estas barreras de género. La Inteligencia Artificial (AI) aporta importantes herramientas que dan una mayor objetividad a la selección de candidatos, eliminando prejuicios y permitiendo aumentar la velocidad de cierre de las posiciones. En lo que respecta a contrataciones ejecutivas, la tecnología no sólo valora la especialidad funcional del candidato, sino su conocimiento cultural y emocional, ayudando a identificar más rápido y con mayor precisión si el candidato es el adecuado.

Actualmente, la participación de las mujeres dentro de las juntas directivas ha aumentado sustancialmente. Según la Superintendencia de Sociedades, seis de cada 10 mujeres en Colombia hacen parte de ellas. Este aumento de mujeres en las esferas más altas de las organizaciones ha sido posible gracias a los cambios en los modelos tradicionales de contratación anteriormente mencionados, donde la heterogeneidad de perfiles es fundamental para lograr el éxito empresarial.

Al final el objetivo de crear condiciones y escenarios en los que las mujeres puedan ocupar cargos de alta complejidad y un nivel importante de responsabilidades, no solo beneficia al empleado, porque le permite seguir creciendo profesionalmente, sino también al empleador ya que le permite a la empresa tener un constante flujo de operaciones, lo que impacta positivamente en la productividad, rendimientos y crecimiento corporativo.

Para PageGroup, lo que hace especial a la ejecutiva colombiana es su formación, no sólo en pregrado, sino en posgrado y su buen nivel de inglés. Adicionalmente, su gran actitud de servicio y su alta recursividad para enfrentar situaciones difíciles. Las ejecutivas colombianas son personas que tienen la capacidad de mantener buenos estándares profesionales sin descuidar sus roles familiares.

Así mismo, son mujeres profesionales con amplia experiencia en el mundo corporativo y una amplia capacidad para influenciar a través de su conocimiento, experiencia y liderazgo.