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ALTA GERENCIA

La paradoja de la IA: mientras más formamos al talento, más fácil es perderlo

viernes, 10 de julio de 2026

Mientras más formamos al talento, más fácil es perderlo según el estudio EY Work Reimagined, quienes reciben más de 81 horas de capacitación en IA alcanzan niveles sobresalientes de adopción, pero también presentan una probabilidad de renuncia de 55%

Ximena Zuluaga

Hay una paradoja que cada vez escucho con más frecuencia en conversaciones con presidentes, juntas directivas y equipos de liderazgo: las empresas necesitan acelerar la formación en IA para seguir siendo competitivas, pero cuanto más preparan a sus colaboradores, mayor es el riesgo de perderlos.

Los datos respaldan esa preocupación. Según el estudio EY Work Reimagined, el 92 % de los trabajadores del conocimiento en Colombia ya utiliza IA en su trabajo. Un 34 % la usa a diario, con un ahorro promedio de ocho horas semanales. Las organizaciones han invertido agresivamente en tecnología y desarrollo de capacidades. Sin embargo, el mismo estudio revela que quienes reciben más de 81 horas de capacitación en IA alcanzan niveles sobresalientes de adopción, pero también presentan una probabilidad de renuncia 55 % mayor.

A primera vista, esto parece una contradicción. Durante años, las organizaciones consideraron la formación como una herramienta para atraer y fidelizar talento. Pero hoy, desarrollar capacidades es indispensable pero no es suficiente para garantizar permanencia. El verdadero desafío dejó de ser tecnológico para convertirse en uno de liderazgo.

Existe una segunda señal que debería llamar la atención de los líderes empresariales. El 82 % de los colaboradores en Colombia afirma utilizar herramientas de IA personales para apoyar su trabajo. Este fenómeno, conocido como shadow AI, refleja algo más profundo que un problema de cumplimiento o ciberseguridad, evidencia que la formación corporativa o la adopción de tecnología no está respondiendo a lo que las personas están necesitando.

Cuando los colaboradores buscan soluciones por su cuenta, están enviando un mensaje. No están esperando a que la organización defina el futuro del trabajo. Están construyéndolo ellos mismos.

Esta es la tensión más incómoda que enfrentan hoy los líderes. Capacitar poco y quedarse rezagados frente a las exigencias del mercado, o capacitar a fondo sabiendo que las expectativas del talento crecerán al mismo ritmo que sus capacidades. Ninguna de las dos opciones es cómoda, pero evitar la decisión es aún más riesgoso. Mientras la organización duda, la brecha entre lo que las personas pueden hacer y lo que la empresa les permite continúa ampliándose.

A medida que los colaboradores desarrollan nuevas habilidades, también aumentan sus expectativas de crecimiento, liderazgo, flexibilidad y desarrollo profesional. El talento ya no compara únicamente salarios; compara experiencias de aprendizaje, acceso a tecnología, oportunidades de innovación y posibilidades reales de crecimiento.

Por eso la respuesta no es dejar de capacitar. La respuesta es rediseñar la propuesta de valor para el talento. Esto implica ofrecer acceso a tecnología de vanguardia, oportunidades de aprendizaje continuo, esquemas de flexibilidad, nuevos modelos de liderazgo y marcos de gobernanza que permitan experimentar de manera responsable y segura.

Durante años, la conversación sobre talento se concentró en compensación, beneficios y bienestar. Hoy el debate es diferente. La capacidad de una organización para desarrollar, potenciar y retener habilidades asociadas a la IA se está convirtiendo en un factor de competitividad tan relevante como el acceso a capital, la productividad o la innovación.

Las empresas que no logren evolucionar al ritmo de su talento enfrentarán el riesgo no solo de perder personas valiosas, sino también capacidad de transformación, innovación y crecimiento.

En un entorno donde las habilidades se convierten cada vez más rápido en una ventaja competitiva, quedarse atrás no es una opción.

Por eso este no es un debate exclusivo de recursos humanos. Es una conversación de estrategia. La IA está transformando los modelos de negocio, pero también las expectativas, capacidades y aspiraciones de quienes trabajan dentro de ellos.

Hoy los líderes debemos dejar de preguntarnos únicamente cómo implementar la IA y empezar a preguntarnos cómo rediseñar nuestras organizaciones para aprovechar el potencial del talento que estamos ayudando a formar. Capacitar menos no es una opción. Evolucionar más rápido sí es una necesidad. Porque el verdadero riesgo no es que el talento se vaya. El verdadero riesgo es que nuestras organizaciones no cambien lo suficientemente rápido para querer quedarse.

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