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Impacto oculto de formar a los empleados
Un programa intensivo de 16 semanas y 120 horas logró que los trabajadores de primera línea completaran cerca de 10% más de tareas en las semanas posteriores a la formación
Formar a los empleados no solo mejora su desempeño: también potencia el rendimiento de sus jefes. Esa es la principal conclusión de un estudio realizado en una agencia pública colombiana que pone en duda la idea de que la capacitación es un gasto difícil de justificar.
Un programa intensivo de 16 semanas y 120 horas logró que los trabajadores de primera línea completaran cerca de 10% más de tareas en las semanas posteriores a la formación. Pero el efecto más llamativo ocurrió “hacia arriba” en la estructura organizacional: los gerentes, liberados de consultas constantes, pudieron enfocarse en tareas estratégicas y aumentaron su productividad hasta en 8%.
“Más allá de mejorar la productividad de los empleados, el valor oculto de la formación está en el tiempo que libera a los gerentes”, afirma Christopher T. Stanton, profesor de la Harvard Business School y coautor del estudio. Según el investigador, ese ahorro de tiempo representó casi 45% de los beneficios totales del programa.

El análisis de los correos electrónicos internos explica el fenómeno. Tras la capacitación, los empleados enviaron menos mensajes solicitando ayuda a sus supervisores, señal de que adquirieron mayor autonomía y confianza. “La mayoría de las personas recurre a su jefe cuando necesita algo. La pregunta es cuánto tiempo debe dedicar alguien de mayor rango a resolver esos problemas”, plantea Stanton.
El estudio, que será publicado en la revista Journal of Political Economy, demuestra que sin el aumento de la productividad gerencial la organización habría tenido que capacitar a casi el doble de trabajadores para lograr el mismo rendimiento general. “Los cálculos tradicionales del retorno de la inversión subestiman drásticamente el verdadero valor de la formación”, advierte el académico.
Además, los empleados capacitados mostraron mayor estabilidad laboral y tuvieron el doble de probabilidades de ser ascendidos frente a quienes no recibieron formación.
En un contexto en el que las empresas invierten miles de millones en capacitación y la inteligencia artificial obliga a adquirir nuevas habilidades, el mensaje es claro: formar a los trabajadores no solo eleva la productividad individual, sino que transforma la eficiencia de toda la organización.
“Si todos duplican sus habilidades, ¿realmente se necesitan tantos gerentes para supervisarlos?”, se pregunta Stanton. Para él, la respuesta es invertir en formación es ganar dos veces.
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