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LABORAL El mar en calma no hace experto al marinero
viernes, 15 de enero de 2021

Hay que recordar que detrás de las operaciones de las organizaciones está un grupo valioso de personas al que hay que cuidar. Ellos, todos, tienen una vida por fuera del trabajo

Nicolás Corredor Medina

Con el año nuevo llegó también la segunda curva covid-19 y el confinamiento de las ciudades principales del país, y aunque el teletrabajo ya es una realidad desde hace 10 meses, no sería justo decir que nos hemos adaptado por completo a este modelo. Por lo anterior si usted o alguien de su equipo ha notado una disminución notable en su productividad de los últimos días o meses, es importante que conozca lo que la OMS denomina “burnout” o “síndrome del trabajador quemado”.

Irónicamente la quietud física y el presentismo digital han acelerado la transformación del mundo del trabajo. Y no, no estamos hablando de la transformación digital, sino de la importancia de la salud mental del talento de nuestra organización. No en vano, en 2020, la OMS incluyó el síndrome de “burnout” dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades, refiriéndose a empleados que sienten estrés continuo en el ambiente laboral, y que además, como consecuencia, experimentan incapacidad social (se empiezan a aislar), desmotivación al momento de trabajar, agotamiento intenso, y baja o nula autoeficacia y ausencia de realización personal.

Un estudio reciente del Grupo Adecco (aplicado a más de 8.000 trabajadores alrededor del mundo) señala que el 28% de los encuestados experimentaron afectación de su salud mental durante el tiempo de aislamiento.

Sobra que hablemos de culpables, sin embargo, los líderes de las organizaciones tenemos una responsabilidad gigante al hacer frente a este tipo de situaciones: ¿somos un detonante o un camino al alivio?

Sin querer, los directivos pueden estar generando un estrés innecesario a sus empleados tratando de adaptar, por sí solos, la cultura organizacional a los retos de la pandemia.

Por ejemplo, podrían establecer Kpis construidos sobre productividad en vez de buscar una herramienta que monitoree el tiempo de conexión de los empleados, o en vez de escribir diariamente preguntando por los resultados, es recomendable tener un standup meeting para aplaudir un objetivo que el equipo haya alcanzado, y, finalmente, sin importar el seniority de sus gerentes, qué tal si se establece una reunión quincenal o mensual en donde además de hablar de ventas y resultados, se pueda abordar la situación emocional con cada persona de su equipo.

Es claro que a los directivos nadie les ha dado un manual de cómo ser un buen líder, todos aprendemos sobre la marcha. Si bien es necesario que las organizaciones logren sus objetivos comerciales, también hay que recordar que detrás de las operaciones está un grupo valioso de personas al que hay que cuidar. Ellos, todos, tienen una vida por fuera del trabajo.

Cuando nos encontrábamos en la oficina era posible destinar tiempo para compartir un café, conversar durante el almuerzo y felicitar a un colega. Tras estos 10 meses de teletrabajo, donde la virtualidad hace parte de nuestra vida diaria, no podemos olvidar la importancia de socializar con nuestros compañeros, líderes y mentores. Por esto también se deberían buscar un momento en donde más allá del trabajo se puedan abrir espacios para compartir experiencias de la vida personal, la familia, los hobbies y hasta recomendar una buena serie o película.

Ojalá existiera una hoja de ruta para navegar esta pandemia con un equipo mentalmente saludable. En el camino probablemente ya nos hemos equivocado varias veces, pero la llegada del 2021 es la oportunidad para corregir a tiempo y aprovechar esta oportunidad, porque al final ningún mar en calma hace a un experto marinero.