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CONTENIDO PATROCINADO Procesos sostenibles se traducen en rentabilidad
martes, 26 de diciembre de 2017

La sostenibilidad es una filosofía que debe ir desde la punta de la pirámide hasta la base de la organización

José González - jgonzalez@larepublica.com.co

La palabra sostenibilidad comenzó a tener auge dentro del ámbito empresarial en Colombia desde hace una década aproximadamente. A lo largo de estos años, mucho se ha dicho de este concepto, se ha definido de distintas maneras y su aplicación dentro de los procesos de un negocio puede ser más complejo de lo que parece. Sin embargo, sus beneficios están comprobados, tanto para la compañía como para el entorno y la sociedad.

De acuerdo con el Banco Mundial, en los últimos 20 años, el crecimiento económico ha sacado de la pobreza a más de 660 millones de personas y ha aumentado sus niveles de ingreso, pero lo ha logrado en su mayoría mediante actividades productivas y extractivas que afectan al medio ambiente y el equilibrio de las comunidades.

Dado lo anterior, la sostenibilidad primero se debe entender como una meta, la cual es inclusiva y respetuosa con la naturaleza, además de generar una prosperidad compartida para la población actual, y ser el norte para seguir respondiendo a las necesidades de las generaciones futuras.

Lo segundo que se debe comprender de la sostenibilidad es que es una filosofía que debe ir desde la punta de la pirámide hasta la base de la organización. Es decir, que no basta con que el gerente, el propietario o el director de la compañía piensen en mejores prácticas. Todos los colaboradores deben apuntar a estos lineamientos y, sobre todo, deben comprenderlos.

Franco Piza, director de Sostenibilidad de Bancolombia, explicó que ser sostenible es ser rentable, pues la productividad y la eficiencia están estrechamente relacionados con este concepto. Además, hacer mejoras en los procesos productivos, así como también optimizar recursos, garantiza que las compañías perduren en el tiempo y esto, a la final, se traduce en rentabilidad.

“Las empresas crecieron durante muchos años en contravía de los intereses de la sociedad y del medio ambiente, pero se dieron cuenta que cuando uno trabaja en el otro camino, encuentra un escenario de muchas posibilidades y oportunidades que al fin y al cabo serán rentables”, expresó Piza.

En Bancolombia, por ejemplo, se redujo el consumo de energía en cerca de tres millones de kilovatios, equivalentes al consumo promedio de 2.410 apartamentos de tres personas en un año. También se eliminó cerca de 56% de los documentos impresos, lo que implica un ahorro de 360.000 hojas de papel; y además se emprendió un plan de ahorro de agua, que es proporcional a 25 piscinas olímpicas.

Estos cambios, explicó Piza, se deben a la reflexión de que una empresa que tiene aproximadamente 900 sucursales en el territorio nacional tiene un impacto en el medio ambiente, y es por eso que optimizar el uso de recursos naturales se volvió una política interna.

El esfuerzo no llega hasta ahí. Esta estrategia corporativa no solo se reduce a lo interno y esa es la razón por lo que la organización también pretende que otras compañías sigan sus pasos, por lo que ofrecen un portafolio de líneas sostenibles de financiación para sus afiliados. Además identifican los riesgos sociales y ambientales a los proyectos que financian a través de un análisis. Según Piza, desde 2010, se han evaluado 906 operaciones, de las cuales 514 han sido favorables, 225 tienen condiciones particulares y 167 han sido rechazadas por aspectos técnicos y/o legales socioambientales o de derechos humanos.

“Lo importante es identificar los riesgos y trabajar de la mano con nuestros clientes para igualmente poder evaluarlos, medirlos y monitorearlos y tener una gestión correcta de cada proyecto que financiamos. Garantizamos que todo ese crecimiento económico, que es cerca de $200 billones en activos de la organización, esté al servicio para generar un impacto positivo en le sociedad”, afirmó el director.

Hay que hacer la observación de que estos logros no solo responden a una consciencia empresarial. El consumidor o cliente también ha despertado su interés en lo sostenible, por lo que cada vez demandan mejores gestiones y servicios más responsables.

Un estudio Global de Nielsen sobre Sostenibilidad reveló que, en América Latina, 71% de los consumidores estaría dispuesto a pagar un poco más por un producto que maneja criterios de sostenibilidad. Para Colombia, el porcentaje es igual, pues 71 % de los consumidores apoyan esta opción: 38% manifiesta estar fuertemente de acuerdo, mientras que 33% dice estar algo de acuerdo.

El camino de la sostenibilidad pasó de verse como una obligación a ser una necesidad, tanto para la empresa como para lo que demanda el cliente. Los tres pilares del desarrollo sostenible: crecimiento económico, gestión ambiental e inclusión social, abarcan todos los sectores de la economía, por lo que las empresas y las organizaciones ya no se deben preguntar si es necesario adoptar o no el enfoque de desarrollo sostenible, sino más bien de qué manera hacerlo.