De allí también la obsesión de Gustavo Petro con el robo de la espada de Bolívar y sus deseos de repetir la historia para un segundo asalto en 2026-2030 bajo la égida de Cepeda, añadiendo este su perfil de comunista atado a la “cortina de hierro”
La elección que tenemos por delante es un plebiscito del país que construiremos. Ya no se trata de un experimento de un gobierno socialdemócrata al estilo europeo