Hay una contradicción que pocas empresas se atreven a nombrar: compran una tecnología porque es útil y, a la vez, esa misma utilidad no alcanza para que la gente la use
Estos gobiernos, elegidos democráticamente, agotaron ya toda posibilidad de reivindicación. La historia empieza a dictar su sentencia y Colombia, agotada pero aún en pie, resistió el descalabro, pero no puede permitirse repetirlo