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EDITORIAL

Vuelve y juega el tema del metro de Peñalosa

lunes, 14 de diciembre de 2015
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Entidades sin ánimo de lucro como Probogotá deben alinear al alcalde electo para que no entre nuevamente en el juego del metro sí, el metro no.

No nos cansaremos de recordar que una de las primeras noticias sobre el eventual metro de Bogotá se publicó en este periódico el 1 de marzo de 1954 bajo el titular: “Habrá informe sobre la construcción del subway para la Capital”. De eso van a ser 62 años y el tema no ha avanzado mucho por la falta de compromiso con una obra de tal envergadura para una ciudad de casi 10 millones de habitantes. Y vuelve y juega el tema del metro con el alcalde electo, Enrique Peñalosa, quien nuevamente cambiará los planos existentes y las ideas sobre las que se veían trabajando. Está bien y para eso lo eligieron la mayoría de los bogotanos, pero se vuelve a encender la alerta naranja de que vamos a entrar en el árido terreno de las discusiones semánticas sobre si el sistema de transporte masivo va a ser elevado o subterráneo. Es una tristeza que Bogotá vuelva a caer en este tipo de indecisiones que evidencian la falta de voluntad política por sus alcaldes de turno.

Bogotá necesita poner andar la primera fase del metro (elevado o subterráneo) urgentemente porque los problemas de movilidad no dan espera y están llevando a la capital de Colombia a bajísimos niveles de competitividad empresarial. El otrora novedoso Transmilenio se dejó contagiar por la vieja cultura de los buses que han tenido capturada la ciudad por décadas en medio de su anarquía y son pocas las soluciones a la vista para desenredar el asunto. Los taxis más que una solución son un problema creciente y las alternativas tecnológicas, tipo Uber, que habilitan a los particulares para que se conviertan en taxistas en sus ratos libres no contribuyen a las soluciones. Si a este panorama se le suma la falta de control y vigilancia del gigantesco parque automotor que circula por las calles, estamos en medio de un caldo de cultivo u olla a presión que tarde o temprano va a colapsar.

La movilidad en Bogotá se traumatiza en varios puntos neurálgicos por varias circunstancias: anarquía, mala red vial, inoperancia de la Policía de tránsito, falta de civismo y sobre todo de alternativas de transporte digno. Ya está sobrediagnosticado, Bogotá necesita un metro que sea complementario con Transmilenio y que entienda la nueva ciudad, sus nuevos polos de desarrollo que se deben conectar con las propuestas de trenes de cercanías. El Alcalde Electo no debe lanzar globos al aire que lo ponen en la picota pública, debe presentarle a la ciudad un Plan Maestro de Transporte Masivo Metropolitano que satisfaga las necesidades de una ciudad en constante crecimiento. Está bien, ya no se logró el metro de la administración saliente porque era muy costoso, pero Peñalosa y sus funcionarios nombrados deben presentar propuestas serias y evitar prestarse para la polémica que le ha negado el metro a los bogotanos.

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