jueves, 3 de diciembre de 2020

Gran Bretaña se adelantó a todos los países y no solo aceptó sin condiciones el consejo de su agencia reguladora de medicamentos, sino que empezará a vacunar su población en Navidad

EditorialLR

En un hecho sin precedentes, Gran Bretaña aceptó la recomendación de su Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de aprobar la vacuna de Pfizer contra el covid-19, adelantándose al resto del mundo en la carrera para vacunar a su población. Los efectos de la buena noticia no se hicieron esperar y las consecuencias se reflejaron en la disparada de los índices de las bolsas de valores de todo el mundo. Las nuevas estrellas de los mercados secundarios son las multinacionales farmacéuticas en plena carrera por masificar sus vacunas, un mercado que supone una vacuna por cada habitante y con compradores masivos en primera línea como son los gobiernos. Hasta hace poco menos de un año, todos los ojos de los inversionistas estaban en las corporaciones tecnológicas, pero desde hace unos 90 días se han desviado a la carrera de las vacunas anticovid que ha generado subidas en las cotizaciones que superan 3.000% en lo que va de año. Es una carrera “hermosa”, pues en la meta está toda la humanidad y de paso liquidar de una vez por todas al coronavirus que ha ocasionado miles de pérdidas humanas y ha llevado a la recesión económica, sacrificando de paso a millones de desempleados. La carrera que han emprendido las farmacéuticas es buena para todos, incluso para quienes se la juegan en las bolsas de valores, pues un virus no puede poner en jaque la ciencia que nos ha llevado a un lugar de desarrollo sin comparaciones en la historia. A manera de ejemplo comparativo, solo hasta ahora por estos días, se está llegando a la meta de una eventual vacuna contra el Sida, otra enfermedad que genera tristeza y desolación, una década después de haber comenzado su andadura científica y tras tres décadas de haber aparecido en la escena médica, mientras que la vacuna contra el coronavirus convocó a todas las mentes brillantes de todos los países y en una carrera frenética ya casi es una realidad en todo el mundo. Se puede empezar a cantar victoria, no por países sino por la humanidad entera, y bien por gobiernos como el de Colombia que avizoraron esta realidad y se montaron en el mecanismo de negociación conocido como Covad para que los emergentes no se queden sin sus suministros de vacunación. Todo parece indicar que “cesó la horrible noche” y que desgranarán decisiones de países copiando a Gran Bretaña, especialmente los de la Unión Europea y antes de que el año termine se replicará lo mismo en Brasil, Canadá y por supuesto Estados Unidos. Los nuestros, Chile, Perú, México y Colombia no se quedarán atrás con sus respectivas aprobaciones y todo quedará en manos de la logística y la capacidad institucional de vacunación; y en pocos meses, quizá antes de que termine el primer trimestre, el coronavirus será parte de una historia para no repetir y estará al lado de otros flagelos que alguna vez atormentaron a la humanidad, que siempre saldrá triunfante cuando se trabaja con solidaridad y en función de un mismo objetivo que no puede ser distinto al bienestar humano y el progreso. Nada volverá a ser igual que antes, la humanidad habrá aprendido que aún está expuesta a bacterias y virus, además de “cisnes negros” que son complicados de advertir. Sin temor a equivocación, desde ayer se ha partido en dos la historia de la pandemia y lo que se viene por delante no es otra cosa que la recuperación.