sábado, 15 de febrero de 2020

Alemania, Francia e Italia registran el menor crecimiento desde 2013, mala noticia en tiempos de coronavirus, consecuencias del Brexit y elecciones en Estados Unidos

EditorialLR


No están claras las causas del frenazo de la economía de la zona euro durante los últimos meses del año pasado, lo que sí es cierto es que la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y la pérdida de crecimiento de China, ahora acosado por el coronavirus, no son buenas noticias para lo que pueda ocurrir durante este primer trimestre de 2020. El conjunto de la Unión Europea vivió el peor año económico desde 2013. Los datos de contracción de las tres principales economías: Francia (-0,1%), Italia (-0,3%) y Alemania (0%) empiezan a preocupar al comienzo de la tercera década del siglo XXI, no solo por el bajo desempeño económico sino por la escasa generación de empleo. El PIB de la zona euro creció 0,1%, situación que enciende las alarmas sobre una eventual recesión a gran escala. Las esperanzas están puestas en las economías que tienen resultados mejores como España, Holanda, Rumania o Hungría, que si bien no son los motores de Europa, sí envían señales de lenta mejoría que suma y mantiene la esperanza.

Uno de los factores de gran incertidumbre sobre el desempeño económico del Viejo Continente tiene que ver con la salida de Gran Bretaña de la Unión, lo que puede desencadenar eventuales decisiones similares de otros países en ese mismo sentido en los próximos años. La economía inglesa creció 1,4%, seis décimas menos que en 2018, el dato más débil desde 2014, situación que hace prever que el bajo crecimiento no tiene que ver con la economía comunitaria, sino que es un tema regional. La generación de nuevos puestos de trabajo es más crítica, en la zona euro que solo creció 0,3% y 0,2% entre los países comunitarios. Europa vive un momento de transición luego del choque político y económico que representó la salida de Gran Bretaña de la zona comunitaria, factor que no fue traumático para el euro, pues los británicos siempre conservaron su libra, de lo contrario la crisis financiera hubiese sido mayor en momentos de muchas tensiones geopolíticas.

Si partimos de que Europa cierra el año pasado con un crecimiento que roza con aires de recesión, las señales de preocupación se disparan porque el año económico no comenzó con solidez por lo que está sucediendo con China que no solo ha bajado sus proyecciones de PIB a cifras de 6%, que dicho sea de paso es la segunda economía global y el motor de consumo de varios sectores cruciales para la economía europea como es el lujo, sino que está siendo acosada por la inminente pandemia del coronavirus, hecho sobre el cual no se sabe mucho, pues la información oficial del país asiático siempre ha sido tomada con la misma desconfianza, entendible para un país de más de 1.300 millones de habitantes. El tercer factor de preocupación de la economía mundial (frenazo de la Unión Europea, crecimiento de China con guerra arancelaria y coronavirus) son las elecciones en noviembre en Estados Unidos que seguramente -de acuerdo con las encuestas- reelegirán para un segundo periodo a Donald Trump, quien en su primer mandato ha llevado a uno de los mejores momentos económicos de su país, pero que ha desatado no solo amenazas al comercio con la guerra arancelaria, sino férrea defensa de sus empresas tecnológicas, lo que es un precedente que debe tenerse en cuenta para un segundo tiempo.

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