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EDITORIAL El deporte debe ser más que una locomotora
sábado, 5 de julio de 2014
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Los últimos resultados deportivos deben convertirse en un argumento del Gobierno para construir identidad nacional.

Colombia siempre se ha destacado como un país de buenos deportistas que han brillado intermitentemente en disciplinas como el boxeo, el atletismo, el ciclismo, el fútbol y algo de motores. Pero de un tiempo para acá los nombres de Catherine Ibagüen, Mariana Pajón, Nairo Quintana y ahora todos los muchachos de la Selección Colombia de Fútbol han hecho que el nombre del país brille en lo más alto del podium de los diferentes escenarios en donde han participado. Sus triunfos nos han enorgullecido en plazas exteriores, pero han logrado durante estos días algo nunca antes experimentado por los colombianos de viejas generaciones como es el orgullo nacional sin complejos de tú a tú entre los más grandes, la identidad a flote de un país que ha sufrido silenciosamente un conflicto interno que lo ha desangrado durante más de cinco décadas.

El Gobierno Nacional, reelegido el pasado junio, debe identificar rápidamente el motor social, que es el deporte, y focalizar recursos públicos e incentivar al sector privado para que patrocine el deporte desde los niveles más inferiores en donde se cultivan los campeones del futuro. Si planteamos esta tesis editorial en función de locomotoras para el desarrollo, tal como el presidente Santos enunció durante su primer mandato los ejes cardinales de plan de desarrollo, estamos seguros que el deporte no solo debe ser una locomotora, sino un tren bala que haga realidad los sueños de todos los jóvenes colombianos. El pasado, con pocos recursos y sin patrocinios, nos ha dado historia y ejemplos de grandes deportistas que lograron mucho con nada; el presente, con más presencia estatal y con un inmenso aporte del sector privado, nos ha hecho soñar e igualarnos con los más poderosos, entonces, por qué no mirar ese filón de identidad nacional, de marca país y meterle todo el respaldo de un Estado que necesita mejorar el bienestar.

Estamos seguros que el Presidente de la República y su gabinete, que está conformando y quienes diseñarán el plan de desarrollo para los próximos cuatro años, van a leer el mapa social de los últimos meses y observarán que es el deporte ese bálsamo social que nos hace creer en nosotros mismos y enviar mensajes positivos al interior del país y al exterior. Y así como se está erradicando la pobreza y los Objetivos del Milenio se logran poco a poco, debemos acostumbrarnos a tener deportistas de élite entre los ganadores de medallas, de vueltas ciclísticas, de campeonatos de fútbol y más muchachos colombianos jugando en las grandes ligas. No queremos repetir el raído titular de Clinton: “es la economía... estúpido”, pero creemos que como están las cosas, es el deporte esa línea de inversión social que nos debe hacer soñar más allá del posconflicto.

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