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EDITORIAL

El aborto no puede ser una decisión pasional

jueves, 24 de febrero de 2022

Cinco magistrados no pueden tomar una decisión frente a un tema que es del resorte del poder legislativo. La Corte podría estar usurpando funciones del Congreso

Editorial

Hay cuestiones que parece que nunca serán resueltas, porque con más frecuencia de la esperada emergen una y otra vez. Una de estas es, sin duda, el tema del aborto y, en consecuencia, el fundamento de la vida humana, su origen, destino, dignidad y libertad.

La aprobación del aborto por la Corte Constitucional, cinco votos contra cuatro, cambia el principio de cosa juzgada, pues los temas que fueron el fundamento de su análisis son los mismos de la sentencia 355 de 2006, que había establecido tres causales excepcionales para interrumpir el embarazo: malformación genética, peligro de la vida de la madre y violación. Pero, sin explicación aún conocida, la Corte cambió su parecer jurídico.

El proceder de la Corte también abre una amplia discusión sobre el valor de la institucionalidad colombiana, pues el gran ausente de todo esto fue precisamente el Congreso de la República. Cinco magistrados no pueden tomar una decisión frente a un tema que es del resorte del poder legislativo. La Corte podría estar usurpando funciones del Congreso, negando el trámite, el debate, la discusión y la decisión por parte de los congresistas elegidos por los colombianos.

Esta aprobación, que permite detener la gestación del nuevo ser hasta la semana 24, no es garantía de respeto, dignidad e igualdad. En una sociedad machista y violenta, esta clase de decisiones podría levantar un monumento a la irresponsabilidad del varón, creando una fuerte presión social para que la mujer se vea obligada a abortar, a menudo contra su voluntad, considerando incluso el aborto un método de control natal.

Si con la aprobación del aborto, la Corte pretende fortalecer la vida y la participación de la mujer en la sociedad, no hay certeza de alcanzar ese objetivo. Las leyes que la deben proteger y garantizar su libertad, por ejemplo, el derecho a ser madre, están a mitad de camino. El desamparo la puede conducir a eliminar a su propio hijo.

Numerosos estudios realizados a nivel mundial revelan que el aborto, en cualquiera de sus modalidades, deja secuelas emocionales tanto en la mujer como en el hombre; a nivel emocional, se le suele llamar “síndrome post parto”. La Organización Mundial de la Salud ha dicho que las mujeres que practican abortos por razones terapéuticas son las que corren el riesgo de problemas mentales y depresiones severas. Tal vez por esto, se dice que el aborto produce insomnio.

Por lo pronto, la ciencia actual asegura que el periodo de embriogénesis del nuevo ser concebido termina entre la semana 9 y 12 de gestación, y deja de llamarse embrión para ser un feto humano. Desde la semana 12, todos los tejidos y órganos están perfectamente formados, tiene movimientos fuertes y enérgicos. Y en la semana 24, la determinada por la Corte, el bebé mide entre 21 y 22 centímetros y dependiendo si es hombre o mujer, su peso puede ser de 700 gramos y sus órganos sensoriales están maduros: tacto, olfato, oído y papilas gustativas.

Los cinco magistrados que aprobaron el aborto deben comprender que la opinión pública colombiana merece una explicación legal, científica y sociológica, no una simple visión ideológica, pasional, interesada o electoral.

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